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Jesús se entregó por nosotros y Su deseo es que nos entreguemos de manera completa a Él. Siendo así, nuestro tiempo también Le pertenece; lo cual no quiere decir necesariamente que debemos dejar nuestras ocupaciones, sino que debemos darle prioridad y vivir todo el tiempo en Su presencia. Sin embargo, en medio de tanta locura del día a día, podemos tener dificultad en separar un tiempo para la oración y lectura de la Palabra. Si te has enfrentado a este tipo de problema, aquí hay algunos principios que pueden ayudarte. ¡Quiero que sepas que el Señor mismo es quien te llevará a vivir cada vez más y más cerca de Él!

La comunión diaria con Dios nos renueva, nos guarda de caer en tentaciones y nos da fuerza y sabiduría para proseguir con nuestras actividades del día a día. El deseo de Dios es que estemos en constante comunión con Él y fue por ese motivo que realizó Su obra en la tierra. ¡Él espera nuestra presencia!

Sin embargo, hay muchos factores que impiden que tengamos un momento diario de comunión íntima con el Señor. El primero de estos es el tiempo. Alguien podría decir que los tiempos cambiaron y que hoy es difícil tener tiempo libre. Es verdad que, actualmente, el mundo está lleno de informaciones y ocupaciones, pero

Dios no se inclinó a nuestra prisa nerviosa, ni adoptó los métodos de nuestra era mecánica. El hombre que desea conocer a Dios necesita dedicarle tiempo. 

A.W. Tozer

Por lo tanto, las cosas de Dios no se conforman con las cosas de esta era. Somos nosotros quienes debemos conformarnos a las cosas de Dios.

En la Biblia tenemos un ejemplo interesante: Daniel. Él ocupaba un cargo importante en el reino de Babilonia. En otras palabras, es más que seguro que él era una persona muy ocupada. Sin embargo, tres veces al día él separaba tiempo para orar (Dn 6:10) y el rey dijo cierta vez que él servía a Dios continuamente (Dn 6:16). Recuerda: donde hay interés, hay tiempo.

Tal vez, al final del día percibas que no tuviste tiempo para tener un momento de comunión con el Señor y a esa hora estás muy cansado para hacerlo. Es por eso, que es mejor no dejarlo para después. La mejor manera es…

… Ir a Él después de levantarse

El amanecer es la puerta del día y debe ser guardado con oraciones. Es la punta de la cuerda que une las acciones del día, debiendo ser atado con devoción. Si percibiéramos mejor la grandeza de la vida, seriamos más cuidadosos con sus mañanas. Quien sale corriendo de la cama para los negocios, y no espera para adorar, es tan tonto como quien no se viste o no se lava el rostro, o tan insensato como el que va a la batalla sin armas ni armaduras. Que podamos sumergirnos en el río refrescante de la comunión con Dios, antes que la soledad y el peso de la carretera comiencen a oprimirnos. 

Charles Spurgeon

Muchos pueden dar testimonio: si comenzamos el día con un momento de comunión con el Señor, nuestras actividades durante el resto del día serán más fáciles de hacer. Esto también nos hace más seguros contra los engaños del enemigo durante el resto del día.

El asunto más importante y más urgente del que tengo que ocuparme cada día es conservar mi alma muy feliz en el Señor. 

George Müller

La comunión con el Señor es lo que nos hace verdaderamente felices y debe ser nuestra ocupación más importante del día. Así era para George Müller, un hermano que vivió en el siglo XVIII y que, por la oración, hizo cosas extraordinarias (vale la pena leer un poco de su historia). Si sucede alguna cosa y usted no puede ir a Él en la mañana, vaya lo antes posible.

Una práctica importante es invocar el nombre del Señor, al levantarse y durante todo el día. Sin embargo a veces podemos tener…

… Dificultades para invocar con realidad

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras” (Sal 145:18). “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Rm 10:13). Además de éstos, hay muchos versículos en la Biblia sobre el invocar. Invocar al Señor también nos salva de las dificultades del día a día, de los ataques del enemigo y nos salva de nosotros mismos. ¿Crees en estas palabras? No tengas dudas, es la Palabra de Dios que lo dice. Debemos creer en estas palabras, ¡el simple hecho de llamar “¡Oh Señor Jesús!” te hará experimentar la maravillosa presencia del Señor! Además, invocar es una excelente manera de comenzar una oración. Aunque, alguien puede decir…

… No consigo orar

Hay diversos factores que nos impiden orar. Antes de todo, sé sincero. David era muy sincero en sus oraciones en Salmos. Dile al Señor que no consigues orar y que necesitas de ayuda para eliminar esos factores. Pídele que te muestre si has cometido algún pecado y, habiéndote mostrado, confiesalo, pues nuestros pecados hacen una separación entre nosotros y Dios (Is 59:2).

Un principio importante que el Señor dejó fue de orar en un cuarto secreto:

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mt 6:6).

En este versículo, tenemos certeza de que, si nos apartamos de las distracciones del mundo y de los hombres y buscamos la intimidad de estar a solas con Dios, Él se revelará a nosotros. Sin embargo, puede ser que al intentar orar te sientas pesado, con un corazón frío, y hasta indignado de ir a Él. Entonces…

No pienses en lo poco que tienes para ofrecer a Dios, sino en cuanto Él quiere darte. Sólo colócate delante de Él y contempla Su rostro medite Su amor, Sus maravillas, Su ternura y amor compasivo. Sólo dile como todo es pecaminoso, frío y pesado: es el corazón amoroso del Padre que iluminará y calentará el tuyo. 

Andrew Murray – Con Cristo en la Escuela de Oración.

La principal función de la oración es oír a Dios, no hablar con Él. Antes que todo, ¡abre tu corazón! Dios siempre tiene algo nuevo de Sí mismo para revelarnos.

Y Él también Se revelará a nosotros a través de Su Palabra. Por eso, la oración y  la lectura de la Biblia deben ir juntas: leer un versículo ayuda a comenzar una oración, así como orar ayuda a comenzar una lectura bíblica. Vale la pena leer este artículo sobre lectura bíblica. Además podemos hacer una lectura diaria de un devocional, como por ejemplo el Alimento Diario. Eso nos ayuda a lidiar con algunas situaciones, en las cuales podemos decir:

¡No sé qué orar!

¿No tienes motivo para orar? Entonces abre la Biblia. Allí encontrarás motivo para conversar con Dios (libro: La Casa del Alfarero). Experimenta orar sobre algunos versículos. Orar la Palabra es una práctica muy valiosa.

Mientras tanto,

Ruega por la oración – ora hasta que consigas orar, ora para ser ayudado a orar y no abandones la oración porque no consigues orar, pues en los momentos en los que piensas que no puedes, es cuando realmente estás haciendo las mejores oraciones. A veces cuando no sientes ningún tipo de comodidad en tus súplicas y tu corazón está quebrantado y abatido, es cuando realmente estás luchando y prevaleciendo con el Altísimo. 

Charles Spurgeon

Recuerda: depende del Señor y confiesa tus incapacidades. Él viene a los que reconocen sus debilidades y se humillan delante de Él (2 Cr 7:14; 2 Co 12:10). ¡Ora hasta que puedas orar! Al comienzo puede ser algo forzado, mas continúa hasta que se vuelva espontáneo. Es como un canal sucio por el cual comienza a pasar agua. A medida que el agua pasa, removiendo los obstáculos y fluyendo cada vez más libremente.

Al final, necesitamos siempre acordarnos de que, en nuestra vida cristiana, necesitamos tener perseverancia. En muchos pasajes de la Biblia, Dios nos dice que perseveremos. Es Él quien nos da la fuerza y la sabiduría para perseverar. ¡No importan las dificultades que puedan surgir, vamos a proseguir mirando hacia Él!

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.” (Hb 12:1-2a)

Traducción del artículo “Separar Tempo para a Comunhão com Deus” (Blog Eu vos Escrevi),

 

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