Antes de creer en el Señor hacíamos todo de acuerdo a nuestra voluntad. Pero ahora que Él nos salvó y Le pertenecemos, estamos aquí para servirlo. La nueva vida que recibimos tiene una exigencia básica: andar de acuerdo a la voluntad de Dios. Cuanto más la obedecemos, más contentos estaremos, pero si andamos según nuestra propia voluntad, sufriremos. El deseo de Dios es que hagamos Su voluntad antes de cada decisión y por lo tanto podemos estar felices y seguros. Pero, ¿cómo saber si algo realmente es de la voluntad del Señor? ¿Cómo saber si no es simplemente un sentimiento que viene de nosotros mismos o de la influencia de la gente que nos rodea?  Delante de tantos factores en juego que nos rodea, necesitamos estar claros sobre los tres principios por los cuales podemos conocer la voluntad de Dios.

Dios quiere que hagamos Su voluntad y es por eso que Él provee los medios para revelárnosla. De hecho, Él está dispuesto a revelar su voluntad al hombre. Tenemos que prestar atención en estas tres cosas, las cuales no necesariamente vienen en ese orden: arreglos en el ambiente, la dirección del Espíritu y la Palabra. Si estas tres cosas están de acuerdo entre sí, podemos estar seguros de que conocemos la voluntad de Dios. Si uno no está de acuerdo con los demás, hay que esperar hasta que el otro esté de acuerdo.

1) Arreglos en el ambiente:

“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.” (Mt 10:29-31)

Ese pasaje anterior dice que incluso algo tan inútil como un pajarillo, o tan pequeño con un cabello están bajo el cuidado de Dios. Dios cuida de todo; detrás de cada cosa que nos sucede está Su arreglo soberano. Por tanto, necesitamos mirar lo que sucede a nuestro alrededor. Las circunstancias que nos rodean son, a menudo, el resultado de la misericordia de Dios que nos mantiene y restringe, hasta que no tengamos otra opción más que seguirlo.

2) La dirección del Espíritu Santo:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro 8:14). Como somos hijos de Dios, tenemos la vida divina en nosotros. El Espíritu de Dios habita en nosotros y nos da conocimiento de Su voluntad. A través de ésta, de forma espontánea tenemos un sentimiento, un conocimiento, una certeza interior. Hay dos formas en que el Espíritu nos guía hacia el interior: nos anima a hacer algo o nos prohíbe de hacerlo. Algunos ejemplos de la primera, cuando el Espíritu dijo a sus siervos las cosas que hay que hacer.

“Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.” (Hch 8:29)

“Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.” (Hch 10:19-20)

Ahora un ejemplo de la prohibición interior:

“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.” (Hch 16:6-7)

Como tenemos la vida divina en nuestro interior, nos sentimos en paz si estamos actuando
de acuerdo con ella, y nos sentimos incómodos si no estamos actuando de acuerdo a ella. Como leemos en Col 3:15, “y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”. Vamos a tener paz si lo que estamos considerando viene del Señor y no tendremos si sea contrario a Él.

3) La Palabra:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal 119:105)

La voluntad de Dios se nos revela a través de Sus palabras registradas en la Biblia. Éstas no cambian y deben ser estudiadas con cuidado. No podemos hacer interpretaciones de nuestra propia manera y “adaptarla” a nuestra voluntad. Además, el Espíritu Santo nunca contradice la Palabra. Sabemos que es el Espíritu que nos lleva en esa dirección está de acuerdo con lo que está escrito y es en la misma Escritura que conocemos la persona del Espíritu y cómo trabaja.

Si estas tres cosas están alineadas, sabemos que es la voluntad de Dios. Si no, tendremos que orar para que lo estén. Puede ser que algo ha sido confirmado por la Palabra y por el sentimiento interior del Espíritu, pero no por las circunstancias alrededor. Podemos decir que, de hecho, es la voluntad de Dios, pero todavía no es el momento para hacerlo, tenemos que esperar y seguir buscando al Señor.

La confirmación de la Iglesia

Los principios anteriores revelan la voluntad de Dios. Pero es posible que no tengamos la experiencia para evaluar cada uno de ellos. Entonces podemos usar a los hermanos más avanzados experiencias con la Palabra, el Espíritu y las condiciones del ambiente. El Señor nos ha colocado en la vida de la iglesia para perfeccionarnos, y es un gran privilegio tener personas que se preocupan por nosotros y nos pueden ayudar con sus experiencias. Por otra parte, no podemos confiar demasiado en nosotros mismos, siempre es importante buscar la confirmación de los hermanos. Sin embargo, nunca debe sustituir a nuestra búsqueda individual de conocer la voluntad de Dios.

Otros factores

Estas son las principales formas en que Dios usó para revelar Su voluntad a Sus siervos en el Nuevo Testamento. Otros medios, como las visiones y sueños, comunes en el Antiguo Testamento, no son la forma común de Dios guiarnos en esta época, porque hoy tenemos en nosotros el Espíritu que nos habla directamente.

Dios usa los sueños y visiones cuando se tiene algo importante que decir y sería difícilmente aceptado en condiciones normales; como en Hechos 10, por ejemplo, cuando llamó a Pedro a predicar el evangelio a los gentiles, a los cuales él nunca lo haría, por causa de sus tradiciones. Pero si lees cuidadosamente este capítulo, vemos que también hubo confirmación del ambiente (Cornelio envió hombres a Pedro) y el hablar del Espíritu Santo (v. 19).

También hay momentos en los que tenemos poco tiempo para considerar, como cuando Pablo se encontró con un éxtasis mientras oraba en el templo, y Dios le dijo que se diera prisa y saliese de Jerusalén sin demora. (Hch 22:17-21). En estos casos, con la visión o un sueño muy claro y evidente, y con la aprobación del sentimiento interno, podemos actuar sin esperar la confirmación del ambiente.

En conclusión

Sobre todo lo demás, debemos tener una vida delante del Señor con un corazón entregado a Él y la conciencia purificada. Conociendo más quien es Él, vamos a encontrar cada vez más fácilmente Su voluntad ante cada situación. Dios nos guía a cada uno de nosotros de diferentes maneras, pero éstas son las principales: los arreglos del ambiente, la dirección interior y las enseñanzas de la Biblia.

“Si no hubiéramos sido elegidos por Dios, Él nos dejaría andar como quisiéramos. Pero como fuimos elegidos por Dios, Él nos llevará al camino de la obediencia de acuerdo a Su manera. La desobediencia sólo nos trae retrasos innecesarios.”

Traducción del artículo “Como conhecer a vontade de Deus” (Blog Eu vos Escrevi), basado en el capítulo Buscar a Vontade de Deus, del libro Lições para o Viver Cristão, de Watchman Nee.

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