¿Te has sentido solo estando rodeado de muchas personas? ¿Teniendo muchos amigos pero ninguno al mismo tiempo? ¿Queriendo desahogarte, pero sin saber con quién? ¿Queriendo llorar, pero sin saber dónde recostarse? ¡No te desanime! Hay una solución a todos tus problemas. Hay alguien interesado en ti, ¿sabías? Y no sólo eso, sino que esa persona también quiere darte vida. ¡Su nombre es Jesús!

Muchas veces pasamos por dificultades, tristezas, necesidades, soledad, desánimo y no entendemos por qué. Estamos sofocados todo el día por las cargas de la vida. Parece que no vamos a soportar más, ¿no es así? Parece que hay un peso sobre nosotros que nos empuja hacia lo más profundo del pozo. Sin embargo, a pesar de todos estos hechos, ¡podemos ser suministrados con la vida y transformar cualquier valle de huesos secos en pastos verdes!

Cuando Jesús vino a la tierra, Él pasó por todo esto, ¿sabes? Él “no estimó ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres” (Filipenses 2: 6b, 7). Podría haber venido a la tierra sólo para hacer demandas y ordenanzas, pero el versículo continúa, “se humilló a sí mismo“(Filipenses 2, 8a).

Vaciarse a sí mismo es el primer paso para conocer a Jesús. ¿Cómo? Confesando Su nombre: “¡Oh Señor Jesús!” Hazlo todo el tiempo. No hay necesidad de formalidades, lo único que hay que hacer es invocar. Él quiere escuchar de tu boca que sólo Él puede cambiar tu vida, que sólo Él puede transformar toda aflicción. Si Jesús, siendo Dios, se desvació a Sí mismo, ¡cuánto más nosotros! ¿no?

El segundo paso es humillarse. Después de desvaciarnos, también tenemos que humillarnos. ¿Cómo? No es algo que nos constriñe, sin embargo, es algo agradable. Lo podemos tocar cuando nos humillamos, porque podemos sentir Su presencia en nuestro ser. De esta manera, todos los problemas de este mundo no nos toca, porque ya hemos tocado Cristo. A medida que buscamos Su presencia, a pesar de estar en un entorno mundano, podemos ser ministrados con vida y regocijarnos hasta cuando estamos enfrentando las pruebas.

Una vez que nosotros Lo conocemos, nada puede reemplazar el amor y el cuidado que Él nos da. Y ahora, también nos está esperando. ¿¡Qué esperas!? ¡Ábrete a Él! Él quiere ser tu mejor amigo y nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (Sal 46: 1b). No desperdicies esta persona maravillosa. Él quiere darte la victoria. ¡Ahora mismo clama por Su nombre y libérate de todo sometimiento de este mundo! ¡Él es tu oportunidad!

Traducción del artículo “O nome Dele é Jesus” (Blog Eu vos Escrevi).

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