¿Alguna vez has escuchado hablar sobre la gallina de los huevos de oro? Es así: una linda mañana, un hombre pobre descubrió que su gallina ponía huevos de oro. Él se convirtió rico y cambió su estilo de vida. Con el tiempo se volvió ambicioso y una ansiedad por más oro se apoderó de su corazón. Entonces abrió la gallina al medio queriendo quitarle todos los huevos de oro que tenía dentro. ¿Cual fue la consecuencia? Desafortunadamente, no habían más huevos de oro dentro de la gallina y tampoco había más gallina para producirlos.

Ahora me preguntas: ¿qué tiene que ver eso con ser eficaz? En el área de trabajo, estudios, vida familiar, vida con Dios, vida conyugal y diversas áreas de nuestra vida podemos tener victorias y/o derrotas. Conocemos muchos hombres y mujeres que son ejemplos de vida y tuvieron éxito como padres, profesionales, cristianos, emprendedores y teniendo una buena salud física y emocional. ¿Cuál es la fórmula mágica que esos “suertudos” tuvieron para vivir una vida tan plena? La respuesta es: ¡no existe tal fórmula!

Si haces un estudio de vida de esas personas encontrarás algo en común: todas tienen sus planes y metas bien definidas. Si tenemos planes y metas ¿por qué no alcanzarlos? La Biblia nos da una ayudita con dos versículos: “El cazador perezoso no alcanza presa, pero el diligente alcanza grandes riquezas” (Proverbios 12:27 (DHH*)) y “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada” (Proverbios 13:4). Muchos comienzan el año nuevo diciendo que van a cambiar su vida y realizar sus sueños, pero con el correr del tiempo no alcanzaron nada. Si cuidas de tu capacidad productiva, TODOS LOS DÍAS tendrás producción. Allí es donde toma sentido la historia de la gallina de los huevos de oro.

La capacidad productiva de aquel hombre era la gallina. Todos los días él tenía que alimentarla, protegerla y brindarle algún refugio para que pueda producir sus preciosos huevos. Si ella se enfermase o muriese, no tendría más producción de huevos.

Personas que son eficaces cuidan de su capacidad productiva TODOS LOS DÍAS y pagan un precio para obtener la producción que desean.

Vamos a ver algunos ejemplos prácticos:

SALUD

Digamos que deseas una vida saludable y que quieres ponerte en forma. Ahora tienes una meta para producir, por tanto necesitarás un plan de dieta a la que sumarás algún deporte o ejercicio físico. ¡Facilísimo! ¿no? Ni tanto. Aquel dulce o botana que comías todo el día ahora será una vez a la semana y aquella pizza de los fines de semana será sustituida por algo más saludable.

Las horas frente del televisor o de la computadora serán sustituidas por la actividad física. Las personas eficaces son realizadoras, cuidan a cada día de su capacidad productiva y pagan un precio para producir aquello que desean.

¿Es fastidioso al inicio? Lo es, porque cambiarás tus hábitos, lo que genera incomodidad. Pero cuando los resultados comienzan a aparecer, la tormenta se convertirá en verano. Estoy seguro de que conoces a una persona que se puso en forma y ahora vive una vida saludable. Intenta conversar con esa persona y entiende cómo ella piensa y ejecuta sus actividades para vivir una vida saludable.

ESTUDIOS

Tengo un amigo que tenía un sueño: estudiar administración en la USP. El me buscó para tener comunión porque no se sentía feliz en esa universidad en la cual cursaba administración porque su sueño era hacerlo en la USP. Mi respuesta fue: es simple, si realmente es tu sueño ¡Ve por el! Haz los cursos extras, estudia todos los días y pasarás; aún sin ser en la primera vez, pero algún día pasarás. Él me dijo que realmente era su sueño y que estaba dispuesto a pagar un precio. El final de esta historia no es feliz; él no estaba realmente dispuesto a pagar un precio cuidado de su capacidad productiva: ir para el curso, hacer un plan de estudio, estudiar en los finales de semanas y feriados, en vez de salir con los amigos, etc. Por eso no pasó y desistió en la primer derrota.

Por otro lado, tengo otro amigo que su sueño era estudiar medicina en la USP desde que era adolescente. Un día lo escribió en la puerta de su guardarropas ¡qué grande era su sueño! Cuando llegó la época de las pruebas él no pasó y por 4 años insistió, cuidando de su capacidad productiva, hasta producir lo que deseaba. Por fin pasó la prueba de la USP y ganó una maravillosa experiencia con el Señor.

VIDA DE LA IGLESIA

Como hijos de Dios fuimos colocados en la iglesia. Por lo tanto, ¿cuál es nuestra meta? ¿Qué es lo que queremos producir? ¡La vuelta del Señor Jesús y la venida del Reino de los Cielos en la tierra! Dios es muy práctico y todo lo que Él desea tiene un plan y su ejecución (capacidad productiva) para cumplir Su voluntad (producción). Él desea que Sus hijos sean así tanto en la vida humana como en la espiritual. Dios desea que hombres y mujeres sean modelos de una vida plena en esta sociedad corrupta y perversa. ¿Tienes metas espirituales? Si deseas reinar con Cristo en el mundo que vendrá, debes cuidar TODOS LOS DÍAS de tu capacidad productiva espiritual. Algunos versículos lo dejan en claro: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá” (Mateos 24:45-47). Podemos ver eso también en la parábola de los talentos en Mateos 25:14-30. Dios te dio un talento para servirlo, ¡multiplica ese talento y sé útil a Dios!

¿Has cultivado una vida de oración y de leer la Palabra de Dios? ¿Has predicado el evangelio y cuidado de personas? ¿Te has reunido y dispensado vida en la reuniones? Si cultivas tu capacidad productiva espiritual todos los días, entonces participarás de las Bodas del Cordero y reinarás con Cristo por mil años. ¿Es ese tu sueño o fue tu sueño en el pasado?

Si no es tu sueño, o lo fue en el pasado, ore al Señor pidiéndole gracia para tener metas espirituales y cultivar una capacidad productiva espiritual con amor y prudencia.

Te aconsejo que escribas en una hoja todos tus sueños espirituales y humanos. Después entregue esos sueños al Señor, ¡ore! “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.” (Salmos 37:5-7). Luego escribe en otra hoja un plano de acción diaria (capacidad productiva) para cada sueño, cosas practicas que, que mañana mismo puedes comenzar a producir para alcanzarlos.

Después de hacer el plano de acción ore nuevamente. “Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal.” (Proverbios 3:5-7). Puede ser que en aquel momento, o futuramente el Señor mude algunas direcciones. En caso que suceda, no se asuste, ¡Él tiene lo mejor para ti!

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