Esta vez, el Blog “Os he escrito” conversó con el hermano Ildeu Santos de la iglesia en San Pablo. En un ambiente de mucha libertad y cuidado, el hermano nos ayudó en uno de los aspectos más importantes del vivir cristiano: la lectura de la Biblia. Él nos animó a crear y mantener el hábito de leer la Biblia y los libros espirituales para ser saludables. Además de eso, nos ayudó con un principio que, aplicado a nuestro vivir cotidiano, hará que seamos más adecuados y  útiles al Señor.

Esperamos que esta entrevista sea de gran ayuda para nuestros lectores, estimulándolos a buscar más comunión con el Señor por la Palabra y a vivir como hombres espirituales.

ENTREVISTA

– Os he escrito: ¿Por qué leer la Biblia y cómo leerla?

– Ildeu: Leer la Biblia es importante, porque es la palabra de Dios. Toda la voluntad de Dios, todo el deseo de Su corazón, todo pensamiento divino, lo podemos encontrar en la Biblia. ¿Cómo leerla? Todo el mundo aprende a hacer alguna cosa, haciendo. De igual manera, nosotros tenemos que leer y, a medida que leemos, sacamos el mayor provecho posible de la lectura. No es como una receta de pastel, pero podemos comenzar de a poco, leer pocos versículos, utilizar un tiempo corto. Lo importante es comenzar.

– Os he escrito: ¿Qué significa decir que la Biblia es la “Palabra de Dios”?

– Ildeu: Leyendo la Biblia percibimos que ella es el soplo de Dios. Esto fue lo que el apóstol Pablo habló a Timoteo: la Biblia es inspirada por Dios y útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la educación en la justicia (2 Tm 3:16). Por lo tanto, toda la educación viene de la palabra de Dios. Ella fue inspirada por Dios, soplada por Dios. Ella viene de Dios por medio del Espíritu y Dios usó algunos hombres para hacer que esa palabra sea registrada y, hoy, esté a nuestra disposición (2 Pe 1:21).

– Os he escrito: ¿El contenido de la Biblia es actual?

– Ildeu: El contenido de la Biblia es muy actual. Cada ver que usted la lee, puede percibir esa actualidad. ¡Parece que fue escrita hoy! Es siempre una palabra fresca. Ella es actual, porque nuestro Dios es siempre nuevo, Él no envejece y es un Dios siempre actual (Stg 1:17). Si existiera un ser actual en el universo, que no este preso al tiempo, que no esté afectado por el tiempo, es Dios y, por lo tanto, su palabra tampoco es afectada por el tiempo – ella siempre es y será llena de frescor; leerla es como si estuviésemos tomando un alimento que acaba de salir del horno.

– Os he escrito: ¿Leer la Biblia es un deber o un derecho?

– Ildeu: En primer lugar, es un derecho de todo hijo de Dios leer la Biblia. Al mismo tiempo, podemos decir que también es un deber. Nosotros debemos tener el hábito continuo, necesitamos establecer un horario de nuestro día para leer la Biblia; debemos organizarnos, administrar bien nuestro tiempo. Incluso cuando la lectura de la Biblia es tomada como un deber, somos ayudados y muchos podemos dar ese testimonio. Necesitamos crear el hábito de leer la Biblia y aprovechar todas las oportunidades para hacerlo. Es, sin dudas, algo muy saludable. Las personas que hacen esto podemos dar testimonio de su valor, la importancia de esta práctica. Si usted conversa con un lector de la Biblia, le va a decir que la lectura bíblica le ha hecho muy bien en su vida diaria, porque es un alimento espiritual que está recibiendo día a día. Si no puede leer la Biblia a la mañana, usted puede leerla a cualquier hora y en cualquier lugar, por ejemplo, en el autobús, yendo a la escuela o al trabajo; a la noche, antes de dormir etc. Todo cristiano debe leer la Biblia.

– Os he escrito: ¿Cuál debe ser mi actitud al leer la Biblia? ¿Cómo se si la forma en que estoy leyendo es la adecuada y cuales son los riesgos de una lectura inadecuada?

– Ildeu: el apóstol Pablo nos anima a leer la Biblia, tomándola por medio de la oración (Ef 6:17-18). Orar antes y también durante la lectura es muy bueno. Transformar las palabras de la Biblia en nuestra oración es algo agradable, precioso y, sobretodo, muy saludable. Leer la Biblia de esta manera nos ayuda a extraer la vida y el Espíritu que hay en la palabra. El propio Señor Jesús dice en Juan 6:63: “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Muchas personas leen la Biblia, pero no consiguen extraer  vida, porque ellas están leyendo la Biblia como un mero libro de historia. Nosotros tenemos que leer la Biblia como la palabra de Dios. Dios es Espíritu, entonces, necesitamos extraer el Espíritu y la vida que hay en la palabra. El propio Señor Jesús tenía preocupaciones con las personas que leían las escrituras  en la época en que Él estaba en la tierra. Él dijo: “escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Jo 5:39-40). Si Él tenía esta preocupación es porque, de hecho, nosotros tenemos esa dificultad. Necesitamos extraer vida, extraer el Espíritu, tocar a Dios al leer la Biblia. Esta es la manera más agradable y saludable de leer la palabra.

– Os he escrito: ¿Cómo puedo aplicar ese principio en la lectura de los  libros del Antiguo Testamento, en los cuales no es tan fácil encontrar principios de aplicación inmediata?

– Ildeu: La Biblia es la palabra de Dios, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento. La dificultad que las personas pueden tener al leer el Antiguo Testamento es que existen algunas palabras un poco más difíciles de entender. Pero, a pesar de eso, son libros extraordinariamente preciosos. Cuando leemos, por ejemplo, el pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia, todos escritos por Moisés), vemos en su contenido todas las semillas divinas que se desenvolverán  a lo largo de la Biblia. O sea, las semillas que fueron plantadas allí, son enriquecidas y, al final, tenemos la cosecha, el resultado de toda siembra. Entonces, es muy importante dar atención a los libros del Antiguo Testamento, en especial, a los cinco primeros libros. Es natural que no entendamos todo lo que leemos, sin embargo es importante leer, porque más adelante vamos a entender  por qué aquel registro está allí y por qué Dios quiso  decir aquello. Dios es muy económico. Él no habla nada por hablar. Todo lo que Él habla tiene un propósito.  Aunque no entendamos en el momento, más adelante vamos a comprender y seremos muy ayudados. Por lo tanto, no podemos dejar de leer ningún libro de la Biblia.

– Os he escrito: La Biblia fue escrita a lo largo de muchos siglos y por diferentes autores. Por causa de eso, algunos llegan a afirmar que ella es incoherente en algunos puntos. ¿Esto es o no es verdad? ¿Por qué fue organizada de la forma en la que está?

– Ildeu: Como dijimos, la Biblia fue inspirada por Dios. Aunque es escrita por hombres, estos eran llenos del Espíritu, inspirados por el Espíritu Santo. Entonces, decir que la Biblia es incoherente es señal de una lectura superficial o también restringida a algunas porciones. Si usted lee la Biblia y procura interpretarla con la propia palabra de Dios, usted va a percibir que, en ella no hay incoherencia. La Biblia es una, es una misma palabra, porque es la palabra de Dios de inicio a final.

En cuanto a la manera en como está organizada, los libros elegidos para componerla y la secuencia de los libros fueron determinación de Dios para atender sus necesidades y suplir al hombre con su vida. Veamos, por ejemplo, los evangelios. Los cuatro tienen narrativas o relatos acerca de la vida de Jesús, pero cada escritor abordó un aspecto diferente y todos ellos son verdaderos. Cada uno dio énfasis a la mayor experiencia que tuvo. Existen libros, es verdad, que no fueron reconocidos, no hacen parte del llamado “Canon Sagrado” – son los conocidos libros “apócrifos”. Ellos no fueron reconocidos y no cabe a nosotros indagar por qué este o aquel libro no está en la Biblia. Si usted lee la Biblia preocupado con lo que no está en ella, seguro va a distraerse y no recibirá ayuda, suplemento espiritual. La Biblia tiene un contenido  tan vasto y abarcador – son 66 libros y cada uno de ellos repleto de riquezas. ¿Por qué voy a preocuparme con lo que no está aquí? Si presto atención a lo que está registrado, buscando extraer el máximo de ayuda y provecho, seré bendecido, nutrido y disfrutaré de una vida saludable en todos los aspectos.

– Os he escrito: Como discernir la voz del Señor en la Biblia de aquello que queremos oír?  ¿Usted tiene alguna experiencia personal que quiera compartir con nosotros?

– Ildeu: yo no sé como enumerar las veces que abro la Biblia como si ella fuese una “cajita de promesas”. A veces pensamos: “voy a ver lo que Dios preparó para mi hoy”. La verdad, cuando abrimos la Biblia así, ya existe un deseo dentro de nuestro corazón y, en esos momentos, la mayoría de las veces, usted encuentra una palabra de aliento. Pero lo que estamos buscando, muchas veces, dice respecto a nuestro propio interés, nuestras propias cosas y queremos siempre que Dios haga nuestra voluntad. Lo que yo sigo aprendiendo en mi vida con el Señor es que no debo buscarlo apenas para atender mis necesidades, sino que necesito saber cuál es la voluntad de Dios para poder cooperar con Él en la ejecución de su plan, porque si tengo a Dios apenas como alguien que satisface mis necesidades, todas las veces que lea la Biblia, voy a esperar eso de Dios y ahí voy a tener muchas dificultades, porque no voy a entender la soberanía de Dios, el arreglo soberano de Dios. No voy a creer en Dios como de hecho Él es, no voy a creer en sus promesas, no voy a andar por fe, siempre voy a querer alguna cosa de acuerdo con mi pensamiento, con mi voluntad, y nosotros necesitamos ser guiados por la voluntad de Dios. Sabemos que eso no es fácil, pero, a medida que el tiempo pasa, poco a poco, “nos cae la ficha”. Cuando predicamos el evangelio para las personas, siempre buscamos suplir las necesidades de ellas, sin embargo, necesitamos recordar que Dios también tiene una necesidad cuando hablamos de Dios para las personas, cuando hablamos sobre la importancia de los libros espirituales, de la lectura de la Biblia, siempre tenemos que tener en vista la necesidad de Dios. Y lo que Dios necesita es de la presencia del hombre. Entonces, siempre que estés leyendo la Biblia, procura ofrecerte para Dios, procure presentarse a Él. El Señor quiere saber dónde estás tu.

– Os he escrito: ¿Si leo la Biblia, pero no tengo un sentimiento claro de cuál es la voluntad del Señor, qué debo hacer?

– Ildeu: Aunque no entienda o conozca la voluntad del Señor durante la lectura de la Biblia, es importante continuar leyéndola. Pero si queremos una ayuda más práctica, necesitamos recurrir a los libros espirituales y también buscar comunión con personas que tienen el habito de leer la Biblia, que son más experimentados que nosotros y pueden ayudarnos. Por lo tanto, el principio es: si tengo visión, prosigo mi carrera con percepción (Fp 3:16); si no lo tengo claro, debo aproximarme de aquellos que tienen visión espiritual para andar junto con ellos (2 Tm 2:22). Eso también se aplica en la cuestión de conocer la voluntad de Dios.

– Os he escrito: ¿Puedo sustituir la lectura de la Biblia por la de los libros?

– Ildeu: Las personas siempre están en dudas. ¿El libro espiritual es un sustituto de la Biblia? No. El libro cristiano, la verdad, es un apoyo, una ayuda, un estímulo para entender y leer más la Biblia. Existen muchos libros espirituales, pero cuando el libro espiritual es saludable, él encamina a las personas para la lectura de la Biblia; él no sustituye la Biblia, por el contrario, él estimula a las personas a leer más la Biblia, porque muchos tienen la Biblia y la leen, pero pocos consiguen entenderla. Por eso, ellos necesitan de una ayuda y el libro espiritual es esa ayuda para quien tiene dificultad de entender la Biblia. Sin embargo, a pesar de que usted lea y entienda la Biblia, aun así, usted necesita de los libros espirituales, porque ellos fueron escritos por hombres que tienen experiencias muy íntimas con Dios y colocaron a nuestra disposición esas experiencias en forma impresa. No podemos ser orgullosos y pensar que no necesitamos de otros. Me gustaría encorajarlos a leer más los libros espirituales, que los ayudaran a entender la Biblia y usted verá que su aprecio por la palabra de Dios aumentará, en vez de disminuir, como algunos pueden pensar.

Puedo mencionar los libros producidos por la Editora Árbol de la Vida. Todos nuestros libros son basados en palestras ministradas, principalmente, por el hermano Dong Yu Lan, que es el principal autor de la Editora. En todas las conferencias que ministra, él busca ayudarnos a extraer la vida de la palabra, no leer la Biblia apenas por leer, porque si leemos la Biblia así, para adquirir cierta carga de conocimiento, ¿qué va a ocurrir? Al encontrar las personas, vamos a ser tentados en debatir, y discutir sobre la Biblia y la Biblia no es un libro que fue puesto a nuestra disposición para debatir – ella es para nuestra edificación, para nuestro crecimiento espiritual. Ese es el encargo principal del hermano Dong y el enfoque de los libros de la Editora Árbol de la Vida. En la lectura cristiana, de modo general, vemos libros que hablan sobre la iglesia y sobre la Nueva Jerusalén, pero no tenemos muchos libros que sobre el reino con un abordaje claro y adecuado. La Editora Árbol de la Vida busca llenar esta brecha con libros que presenten a la iglesia como un medio para introducir el reino venidero. La iglesia no es como algunos piensan, un edificio físico, sino que es un ambiente espiritual para el perfeccionamiento de las personas, hasta que todos los hijos de Dios lleguen a una estatura adecuada para gobernar con Cristo en el mundo venidero (Hb 2:15).

– Os he escrito: Yo, como un cristiano, ¿solo debo leer libros espirituales?

– Ildeu: Yo soy cristiano, y de forma espontánea, busco leer más libros que me ayuden en el desenvolvimiento de mi fe, de mi vida espiritual, pero también soy un profesional y leo libros relacionados con mi área, importantes para poder entender y mantenerme siempre actualizado. Además de libros espirituales que un cristiano lee y de libros relacionados con su profesión, gustaría de estimular el habito de lectura en general. ¡Nosotros necesitamos leer! La lectura es un ejercicio saludable, porque abre, amplía, aumenta nuestra capacidad de entendimiento. Cuando usted llega al supermercado, usted ve una gran variedad de productos; usted no dice “no voy a entrar al supermercado, porque hay muchas cosas que no sirven para mí”, usted entra a escoger aquello que mejor le satisface. La lectura, en general, obedece el mismo principio. Usted lee, pero necesita tener discernimiento para retener lo que es bueno; usted necesita saber lo que es bueno para su edificación – la elección es suya. Nosotros siempre estamos delante de elecciones que necesitamos hacer siempre la mejor elección; debemos escoger aquellos que es útil para nuestro crecimiento en todos los aspectos de nuestra vida, sea en el área familiar, profesional, en la vida cristiana como en todo. Necesitamos discernir bien las cosas, aprender lo que es bueno, disfrutar lo que es saludable. Lo que no es útil, yo lo dejo de lado. Puedo tomar conocimiento, pero no voy a envolverme con ciertas cosas. A medida que el tiempo pasa, vamos aprendiendo a discernir mejor las cosas, pero debemos siempre leer, tener contacto con los libros diariamente.

Me gustaría aprovechar y dejar una palabra a los padres. Los padres deben ser personas que leen y los hijos deben ver que ellos leen. Es bueno que su hijo o su nieto vean que usted está leyendo un libro. Si la persona solo ve que usted mira televisión, haciendo cosas que no tienen relación con la lectura, ellas van a ser así también. Ahora, si ellas perciben que usted es una persona dedicada a la lectura, ellas también van a entender: “mira, esto es importante; si mi padre, mi madre, si mi hermano más grande, mi abuela está leyendo, entonces eso debe ser algo bueno”.

Yo pienso que debemos estimular la lectura de modo general, eso hace muy bien. El cristiano, entonces, debe crear y mantener el hábito de leer la Biblia y libros espirituales; pero en toda lectura que hace debe buscar usar una parte que Dios colocó en su interior: el espíritu humano. Eso ayuda a aumentar su discernimiento de las cosas. Él debe usar el espíritu al leer libros técnicos, científicos, periódicos seculares etc. En toda lectura que hagamos, debemos tener la actitud de hacerla en el espíritu. No solo la lectura de los libros espirituales – ¡necesitamos leer todo en el espíritu! El cristiano es una persona espiritual, por lo tanto, él no es espiritual solo en las horas que está leyendo la Biblia o libros espirituales; él es espiritual cuando está lidiando con las personas en el día a día, cuando está leyendo cualquier tipo de lectura.

– Os he escrito: ¿Qué mensaje final dejaría para nuestros lectores?

– Ildeu: Me gustaría dejarles dos textos bíblicos. El primero es Apocalipsis 1:3 que dice: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Aquí dice “el que lee”, “los que oyen” y los que “guardan las cosas en ella escrita”. El segundo es Apocalipsis 22:7: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”. En el capítulo 1, él hablo de los que leen, oyen y guardan; después el abordaje fue “guardar las palabras de la profecía de este libro”. Entonces, necesitamos aprovechar la palabra que leemos. Yo escuché una frase interesante y gustaría de repetirla: “la persona que no lee buenos libros, es igual a una persona que no sabe leer, que nunca aprendió a leer”. Aquí habla de la lectura en general. Necesitamos leer, si, la Biblia y buenos libros espirituales. Este es mi  encargo y estímulo para usted. ¡Comience ahora mismo!

 

Entrevista realizada por Mário Guazzeli, Sophia Dong y Giovanna Jardim.

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