Ultimamente, la política ha estado en los Top Trends de las redes sociales y es uno de los asuntos más debatidos en las escuelas, universidades y en cualquier aglomeración de personas. Incluso aquellos que nunca se aventuraron en opinar de esta área, hoy critican los diversos aspectos del gobierno. Las manifestaciones populares en todo Brasil, iniciadas en 2013, demuestran la insatisfacción delante de las varias decisiones tomas por los gobernantes.

Como ciudadanos, nos envolvemos con estas cuestiones, lo que es absolutamente normal. Sin embargo, como cristianos, debemos tomar una actitud firme. No hablo de ir a las calles a protestar, a hacer manifestaciones, sino orar e interceder por las autoridades que el propio Dios instituyó sobre nosotros.

Primero, vemos en 1 Tesalonicenses 5:16-18 que la voluntad de Dios es que demos gracias a Él frente a todas las situaciones, las cuales el apóstol Pablo no especifica si buenas o malas. Además de eso, nos dice: orad sin cesar y estad siempre gozosos. Esta es la actitud de un hijo de Dios, que cree que Él está cuidando de todo y permite los acontecimientos, pues “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Rm 8:28a). Independientemente de lo que pensemos de la administración de nuestro país, fue el Señor quien asintió la existencia de ese escenario. Después, en 2 Crónicas 20 vemos que “los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra” (vs. 1), que era el rey de Israel en aquella época. Por lo tanto, así como en la política actual, era una situación que los israelitas no resolverían por si solos. Ellos, entonces, recurrieron al único que tenía el poder de solucionarlo: ¡Dios! En el versículo 4 leemos: “Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”. No hay otra salida, ¡sino buscar al Señor! Todos nosotros, juntos, como iglesia, a la cual fue dada la llave de los cielos (Mt 16:19), podemos clamar por el auxilio del Dios vivo para revertir toda crisis. Incluso cuestiones como el aumento del dólar, que influencian directamente en el suplemento de la obra del Señor en otros países.

Tenemos el poder de tocar el corazón de Dios por medio de nuestras oraciones y cambiar toda la coyuntura internacional, para que el evangelio del reino no encuentre obstáculos en su expansión. Además en 2 Crónicas, el Espíritu del Señor, por medio de Jahaziel, dice que la pelea no era del pueblo, más si de Dios (20:15), y dijo “creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (vs. 20). Al día siguiente, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová diciendo: “Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre” (vs. 21). De esta manera, confiando en Dios y dependiendo solamente de Él, obtuvieron victoria y el versículo 30 nos muestra: “Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes”.

De esa manera, a través de la experiencia del pueblo de Israel, podemos aprender a buscar al Dios de toda sabiduría, que puede capacitar las autoridades para que gobiernen Brasil de manera cierta y buena. El Señor tiene placer en cuidar de nosotros y en tener hijos dependientes de Él. Hagamos pues, su voluntad, que es que seamos gratos en todas las situaciones y que podamos presentarle la situación de nuestro país, para que haya un cambio y tengamos paz, por ser Dios nuestro proveedor.

Anuncios