Joven, ¿cuál es tu actitud con respecto a la innovación? ¿eres de aquellos que simplemente observan? ¿de aquellos que ríen y no creen? ¿o eres de aquellos que se envuelven completamente y sirven a Dios y son transformados por la renovación? Lee el texto, entiende cual es la formula de la renovación y ¡permite que una explosión ocurra en tu vida!

Servir en novedad de vida

 El apóstol Pablo era una persona sabia. En su vida hubieron experiencias que lo marcaron. Él tuvo un encuentro personal con Dios y fue conducido por un hermano con más experiencia (Ananías). Vivió, sirvió en la vida de la iglesia, y  en medio de esas experiencias que le dejaron marcas, fue cuando Pablo se volvió en alguien extremamente maduro, que aprendió a servir en novedad de vida. Eso quiere decir que Pablo aprendió a superar las tradiciones del Antiguo Testamento y a servir a Dios según Su deseo actual, siendo guiado por el Espíritu de Dios.

De esa manera, Pablo, en todo su ministerio de generar y edificar nuevas iglesias, tenía como pensamiento central la idea de que era necesario servir en novedad de vida, fuera de la tradición, sin conformarse al “status quo” (situación anterior). Con una mente así podemos ver a Pablo escribiendo los siguientes versículos:

“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

-Romanos 6:4

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

-Romanos 12:2

Pablo tenía un deseo, que los hermanos que él generó llevasen una vida semejante a la que él mismo llevó. Una vida totalmente vuelta para Dios y Su plan en el Nuevo Testamento. Una vida en novedad, una vida según la buena, perfecta y agradable voluntad de Dios. Todo eso solamente se haría posible si los cristianos de aquel tiempo permitiesen que sus mente fuesen renovadas.

Transformados por la renovación 

¿Cómo ser transformados y servir en novedad de vida? Un paso importante para que eso suceda es abrir nuestra mente. Joven, abre tu mente para lo que Dios te está presentando. Muchas veces al oír el hablar de Dios, recibimos Su palabra con nuestra mente cerrada y obstruida con pensamientos negativos, como dudas y cuestiones que atacan directamente el hablar de Dios. “¿Resultará en algo bueno? ¿será que puedo lograrlo? ¿Será que Dios quiere eso realmente? ¿Qué será que los otros van a pensar? ¿Será que Él sabe lo que me está pidiendo? ¿No conoce Él, mis limitaciones?”. Esos son ejemplos de preguntas que surgen dentro nuestro cuando algo nuevo se nos está presentando y que matan nuestra innovación.

Es necesario reformar esas preguntas “matadoras” de modo que se vuelvan en pensamientos positivos en tu mente. Si Dios está hablando, resultará en algo bueno. Dios dijo que sacaría una multitud de hebreos de Egipto, ¡y lo hizo! Dios dijo que resolvería el problema del pecado ¡y lo hizo! En fin, si Dios habló, Él cumplirá y hará que dé resultado. Es sólo una cuestión de tiempo. En el tiempo correcto, Él junta todas las circunstancias y sucede aquello que fue prometido.

Si Dios te pide que lo hagas, es porque puedes hacerlo. Dios conoce lo que es ser humano, por eso todos los desafíos y pruebas que coloca en nuestra vida son medidos por el medidor de posibilidad. Él coloca aquello que está dentro de nuestro alcance. Y, aunque no parezca estarlo, significa que Él nos está capacitando, haciéndonos personas con mayor habilidad y que pueden hacer hasta aquello que parecía imposible a nuestros ojos. Mira lo que la Biblia dice:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados mas de lo que podéis resistir, sino que te dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

-1 Corintios 10:13

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente, al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

-Hebreos 4:15-16

“El cual asimismo nos hizo competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” –2 Corintios 3:6

“Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que he mandado.”

-Éxodo 31:6

Encargos actuales, prácticas nuevas, acciones sociales, predicación del evangelio fuera de los moldes tradicionales… Joven ¡abre tu mente para la innovación que se te está presentando. En este paso, la oración será tu aliada más poderosa. Cuéntele a Dios todos sus temores y pídele que te ayude a reformar esos malos pensamientos que limitan tu acción dentro de los planes de Dios.

Otro paso para ser transformado y servir en novedad de vida, es usar el espíritu humano para ser guiado por el Espíritu de Dios. ¡Eso es muy fácil! Recuerda que dispones de prácticas saludables para activar tu espíritu e infundirle vida. Esas prácticas son: invocar, leer-orar, hablar-cantar, rumiar y profetizar. Si traes estas prácticas para tu vida diaria, entonces te llenarás de vida.

Abrir la mente por medio de la oración para eliminar pensamientos que te limitan y llena tu espíritu con la vida de Dios para cumplir y experimentar Su buena, agradable y perfecta voluntad son los principales ingredientes de la fórmula de la renovación. Cuando esos dos ingredientes son colocados juntos, la reacción es poderosa y libera mucha energía. Una verdadera explosión ocurre en tu interior. Esto te cambiará por completo y hasta las personas que están a tu alrededor. ¡La vejez sale volando por los aires y la innovación sale a la superficie! En ese momento tú y otros comienzan a hacer la diferencia y a experimentar de un resultado maravilloso: simpleza de corazón y total envolvimiento con la innovación que se presenta.

Ese resultado me recuerda a un video que vi recientemente. En el video, los niños de piel bien blanca, encontraron un pozo lleno de barro, y, con simplicidad, se cubren completamente en un juego divertido. Mientras tanto, un adulto los observa sin saber qué hacer. A demás, también podemos ver que detrás de la cámara, bien lejos de los niños, aparentando un miedo grande de ensuciarse, están las risas de quien filma. Vea el siguiente video:

Aplicando nuestro texto a la historia y al video, los niños son aquellos que aplicaron la fórmula de la renovación, y frente a la innovación que se presenta (el pozo de barro), se envolvieron tanto al punto de cambiar su apariencia (continuaron siendo blancas, pero ahora están con la piel cubierta de barro). El adulto inmóvil y la persona que está filmando son aquellos que no aplicaron la fórmula de la renovación, aún poseen una mente limitante y un espíritu envejecido. Ellos sólo pudieron reír y quedarse paralizados y sin reacción ante a la innovación presentada.

¿De cuál grupo formas parte? ¿haces parte del grupo de los niños o del grupo de los adultos? ¿de los que están envueltos con la innovación o de aquellos que sonreían sin reacción?  Joven,  aplica la fórmula de la renovación en tu vida y haz parte del mejor grupo. Haz parte del grupo que se envuelve completamente con la innovación. Haz parte del grupo que se renueva diariamente transformando sus pensamientos con la oración y llenando su espíritu con la vida divina.

“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis niños, no entraréis en el reino de los cielos.”– Mateo 18:3

 

Texto inspirado en el devocional ALIMENTO DIARIO; volumen 1, LA OBRA DEL APÓSTOL:                    EVANGELIZAR; mensaje 6, SERVIR A DIOS NO SEGÚN LAS TRADICIONES.

 

Anuncios