El cuerpo humano se compone de varios miembros con sus respectivas funciones. Todos funcionan en perfecta armonía y coordinación, conduciendo vida para todas partes. ¡Qué obra maestra! ¿No es así? Para hacer los actos más simples, como cepillarse los dientes o peinarse, o incluso escribir este texto, muchos miembros, desde los más simples hasta los más complejos, trabajan con un fin. ¿Alguna vez has pensado que el Cuerpo de Cristo también funciona de la misma manera? Los miembros son todos hijos de Dios que, cuando creyeron en el Señor, pasaron a formar parte de esa perfecta armonía. Tal vez, te hagas la siguiente pregunta: ¿Cuál es el mejor miembro? “Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como Él quiso” (1 Co 12:18). Entonces responde: ¿cuál es mejor miembro: el pie o la mano? ¡No hay comparación! Pues, las dos funciones son diferentes e igualmente necesarias. ¡Exactamente así es nuestro servicio al Señor!

Joven, no te subestimes pensando que no hay utilidad o servicio para ti en la iglesia. ¡Todos somos necesarios!

Imagina un cuerpo con algunos de sus miembros sin utilizar: se atrofiarían y perderían su función. Tu eres un miembro del Cuerpo de Cristo, ¡funcione! ¡Sirva al Señor! Él te compró y espera con ansias el momento en que serás utilizado para cumplir Su plan aquí en la tierra. ¡Permítete ser usado por Dios! Tal vez te surja el siguiente pensamiento: “¡Ah! ¿Cuántos hermanos ya están sirviendo? No soy necesario. Imagina si un miembro de nuestro cuerpo pensase de esa manera; algo en nosotros no funcionaría. ¡Habría una disfunción corporal! Joven, utiliza tu talento. Aunque sea uno, ¡no lo entierres! Ejercita el don que hay en ti. (Mt 25: 14-30) Cuando desempeñamos nuestro servicio hay justa cooperación y edifica el cuerpo de Cristo (Ef 4:12,16), lo que nos convierte en jóvenes activos y fructuosos (2 Pe 1:8). En consecuencia, la vida divina crece en nosotros, haciéndonos maduros. Cuanto más maduros, más responsabilidades el Señor nos dará y seremos más perfeccionados. El servicio con otros hermanos nos enseña a trabajar en coordinación, llevándonos a negar nuestro ego para seguir el Espíritu, ¡haciéndonos uno! ¡Qué experiencia tan maravillosa! Incluso sirviendo con personas de diferentes culturas y lenguas, experimentamos la unidad del espíritu. Somos diferentes, pero ¡somos uno! Joven, tienes tu función en el cuerpo de Cristo, trabajamos a favor de nuestro amado Señor. Recuerda, un miembro que no es utilizado se atrofia, pero el ejercicio constante de los miembros resulta en su desarrollo. ¡Practica, sirve, funciona! ¡No te quedes fuera de esto! “Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef 4:11-12).


Joven, se generoso: comparte en las redes sociales. Este texto puede ayudar a las personas que conoces.

Queremos escuchar tu voz. Deja tu comentario.

Si quieres ver lo que pasa ahora en el Cuerpo de Cristo, haga click aquí.

Traducción del artículo “Membro do Corpo de Cristo: exercite-se, sirva, funcione!” (Blog Eu vos Escrevi).

Português

Anuncios