Cuando se habla de vida social, en nuestra mente surgen varios temas. ¿No es verdad? Pero, quédense tranquilos, porque en el recorrido de esta serie, varios asuntos serán tratados, muchos jóvenes serán aconsejados y diversas dudas serán eliminadas. Por eso, ¡acompaña esta bendición!

Introducción – Serie “Vida Social”

“Existen sufrimientos necesarios, pero hay otros que elegimos pasar”. ¡Recuerda esta frase! Ella será el tema central de nuestra serie: “Vida Social”. Nuestro objetivo es transmitirte, querido joven, la importancia de nuestras elecciones y la influencia que ellas causan en nuestra vida. Fuimos animados a detallar frases que todo cristiano enfrenta en su día a día, presentando un ciclo de relaciones diarias que enfrentamos, y cómo mantenerlos en equilibrio. En 1 Corintios 10:31 dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”

En la inauguración de nuestra serie, comenzaremos con el tema “Ambiente”. Tal vez, pienses… ¿qué tiene que ver eso con relacionarse? ¿Ya te has detenido para pensar que el ambiente es el “punto 0” para comenzar a relacionarnos?

Ambiente – ¿Estás influenciando o siendo influenciado?

En la infancia éramos controlados por nuestros padres y ellos sabían cada paso nuestro. Sin embargo, el tiempo pasa, crecemos y los ambientes van mudando. Así, decisiones que antes eran tomadas por nuestros padres, pasan a ser tomadas por nosotros mismos. No estoy diciendo que crecemos y ahora no necesitamos de ellos, al contrario, ahora la necesidad es muchísimo mayor. El peso de la responsabilidad que antes estaba sólo sobre nuestros padres, también se encuentra sobre nosotros. Y la Palabra nos orienta: “No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres” (Pr 22:28). Pero sobre la relación con los padres hablaremos en otro momento.

Algunos nacieron y crecieron en el ambiente de la iglesia; no obstante, otros no y conocieron este ambiente más tarde. El ambiente de la iglesia es como nuestra casa, donde nos sentimos acogidos, protegidos y sin riesgo. Bueno sería, que durante nuestra vida pudiéramos vivir solamente en este ambiente. Sin embargo, sabemos que no es así: estudiamos y trabajamos en lugares que no nos llevan a Dios. Por eso, el vivir de la iglesia puede ser llevado para donde quiera que vamos.

El ambiente de la iglesia es como nuestra casa, donde nos sentimos acogidos, protegidos y sin riesgo. […] el vivir de la iglesia puede ser llevado para donde quiera que vamos.

¿Cómo introducir ese vivir? ¿Cómo lidiar con nuevas situaciones? Al final y al cabo no estaré en todos los lugares que mis padres y hermanos de la iglesia estén, y consecuentemente, surgirán personas nuevas en mi medio. Sí, yo se… nos relacionamos en todo lugar y con todo tipo de personas. ¿Has percibido el alerta de riesgo? ¡¿No?! ¡Pues allí está el problema! Es tan común relacionarnos con las personas, que no percibimos cómo somos influenciados por el ambiente en el que nos encontramos. Todo pasa desapercibido, pues estamos envueltos.

Es tan común relacionarnos con las personas, que no percibimos como somos influenciados por el ambiente en el que nos encontramos.

¿Ya has pasado por algún momento en que te encontraste riendo de una broma inapropiada? ¿O participando de conversaciones no muy agradables? Entonces, ese es el peso de la influencia que el ambiente tiene sobre ti. El Señor Jesús sabía que pasaríamos por todas esas cosas y, por eso, hizo la siguiente oración en Juan capítulo 17, versículo 15: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Sería bueno que nuestro Señor orase pidiendo al Padre que nos saque de este mundo, pero no fue así. Él vivió aquí en la Tierra dejándonos un modelo a seguir y espera que vivamos por Él, influenciando a los otros a tener también ese vivir modelo. ¿Qué tal si influenciamos nuestro ambiente, en vez de ser influenciados? Dios nos creó para dominar y no para ser dominados (Gn 1:26).

El Señor Jesús sabía que pasaríamos por todas esas cosas y, por eso, hizo la siguiente oración en Juan capítulo 17, versículo 15: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”.

¿Qué tal si influenciamos nuestro ambiente, en vez de ser influenciados? Dios nos creó para dominar y no para ser dominados (Gn 1:26).

5 consejos para influenciar el ambiente en el que te encuentras

Veamos algunos puntos que puedes practicar para influenciar el ambiente en el que te encuentras:

  1. Observa el ambiente: El apóstol Juan observaba los discípulos de Jesús, principalmente a Pedro, y aprendía lecciones valiosas con ellos. La observación hará que apruebes lo que es agradable al Señor (Ef 5:10).
  2. Ora por las personas que se encuentran en aquel lugar, principalmente por las más próximas a ti, consagrándolas a Dios. Este es un principio muy importante. Job, mientras oraba por sus amigos, su suerte cambiaba (Job 42:10).
  3. Ora pidiendo a Dios un compañero espiritual, y juntos tendrán más fuerza y oportunidad de vencer las situaciones en el Señor (Ec 4:10).
  4. ¡Muestra quién eres!: Un hijo de Dios. No importa el lugar, muestra tu identidad. José no tuvo miedo de mostrar quien era, aunque estaba en tierra extraña mostró en quién él creía. Y Dios siempre estaba con José en todo lo que hacía. Al final de la historia, él gobernó Egipto (Gn 39:2).
  5. ¡Ora por ti mismo! Para que el Señor te guarde en aquel ambiente, y para que la expresión de Él en ti, sea plena. Pues, fuiste llamado y enviado para anunciar la Palabra de Dios (Lc 4:43).

¡Estos cinco puntos harán la diferencia! El ambiente se tornará propicio y equilibrado. Dios permitirá que se te aproximen personas con un corazón para Él, que deseen estar con Él. Y si acaso otros se aproximen, serás tratado con admiración y respeto, porque las personas sabrán quién eres tú. ¿Te das cuanta? El Señor por medio de ti estará dominando el ambiente. Tu actitud de consagrar el ambiente a Dios abrió un espacio para que el Señor administre todas las cosas (Pr 16:3).

¡Estos cinco puntos harán la diferencia! El ambiente se tornará propicio y equilibrado. Dios permitirá que se te aproximen personas con un corazón para Él, que deseen estar con Él. Y si acaso otros se te aproximen, serás tratado con admiración y respeto, porque las personas sabrán quién eres tú.

Joven, tal vez tus padres y hermanos de la iglesia no se encuentren en la mayoría de los lugares a los que vas, sin embargo, Dios está en todos ellos, dentro de tu ser. El Señor está apenas esperando oír Su nombre ser llamado. No dejes al Señor afuera, ¡llámalo! (Zc 2:10).

Cuando te inviten a lugares que no agradan al Padre, aunque tengas unas ganas inmensas de tu parte de querer ir… siempre, antes de cada lugar al que vayas, pregunta al Señor: “¿Irás conmigo?” (Ex 33:15). Antes de cada decisión, pregunta: “Señor, ¿eso me llevará más cerca de ti?” Actitudes como esas cambiarán todo el cuadro de relaciones de tu vida.

Joven, tal vez tus padres y hermanos de la iglesia no se encuentren en la mayoría de los lugares a los que vas, sin embargo, Dios está en todos ellos, dentro de tu ser.

Siempre, antes de cada lugar al que vayas, pregunta al Señor: “¿Irás conmigo?” (Ex 33:15). Antes de cada decisión, pregunta: “Señor, ¿eso me llevará más cerca de ti?”.

Jóvenes, necesitamos mantener nuestra posición. Formamos parte de la cultura cristiana, tenemos un modelo de vida a seguir. Nuestra presentación a la sociedad es fundamental para obtener éxito en la influencia de un ambiente. No obstante, hablaremos de eso en nuestro próximo capítulo.

 Traducción del artículo “Ambiente – Serie “Vida Social” (1)” (Blog Eu vos Escrevi).

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