¿Por qué leer toda la Biblia? Muchos de nosotros, los jóvenes, tenemos ganas de leer la Biblia pero nos falta motivación y compromiso. La palabra de Dios es un arma contra los dardos del enemigo, y no basta solamente creer en la Palabra, sino que necesitamos conocerla. Podemos recordar aquel pasaje en el que el Señor Jesús, después de ser bautizado, fue para el desierto a orar y ayunar por 40 días, donde fue tentado por el enemigo con varias cosas. La primera tentación fue a respecto del hambre, la segunda con el poder y la tercera con tentar a Dios mismo.

“Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.”. Pero Jesús respondió: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” (Mt 4:6-7).

Podemos ver que Satanás usó la Palabra misma para tentar al Señor Jesús. El enemigo conoce la palabra y la usa para atacarnos. Pero, con autoridad, el Señor ¡reprendió al enemigo con la mismísima palabra de Dios! Esa es la importancia de conocer íntimamente la palabra de Dios. Además de tener un buen depósito para predicar a las personas, ¡tenemos un buen depósito para defendernos del enemigo!

En mi experiencia, leí toda la Biblia por primera vez cuando tenía 13 años. No pensé que iba a conseguirlo porque parecía algo muy difícil de hacer, algo que solamente los hermanos más grandes lo conseguían. Me coloqué una meta de leer 10 capítulos por día, comenzando por Génesis hasta Apocalipsis, sin importar si era feriado, sábado o domingo. Me levantaba temprano todos los días y no había reglas: a veces leía los 10 capítulos de mañana, a veces 5 de mañana y 5 a la noche. Al comienzo fue fácil porque estaba animada, pero después de un tiempo, el encargo comenzaba a apagarse y había días que hasta dejaba de leer. Mas en mi espíritu, el Señor me constreñía porque necesitaba conocer Su palabra. No podía tener un vivir tibio, sino que necesitaba ser ferviente en el Señor. Si no podía leer la Biblia el miércoles porque estaba cansada, me recordaba el himno 112: “¡Jesús, Jesús, mi Señor! Perdóname si sólo mil veces invoqué hoy Tu nombre santo”*. Esto quiere decir que sólo invocar el nombre del Señor mil veces en un día ¡aún es poco! Los jueves, entonces, no leía 20 capítulos, sino que leía los 10 del miércoles para no sobrecargarme mucho y terminar desanimándome. ¡De esa forma conseguí leer toda la Biblia por primera vez! Estuve muy feliz porque el Señor me ayudó en cada paso.

Pero recuerda: el que hayas leído la Biblia no significa que la hayas disfrutado. A veces la leemos de cualquier modo y terminamos olvidándonos de lo que leímos. Es por eso que es necesario que nos vaciemos primero. ¿Cómo? ¡Oh, Señor Jesús! ¡Oh Señor Jesús! Cuando leemos la palabra del Señor necesitamos orar antes y pedir por su sangre para que estemos puros en Su presencia. Al leer, necesitamos leer y orar Su palabra. Cada versículo que te “toca”, ¡para y ora! ¡No tengo palabras para describir cuánto te va a satisfacer y llenar de vida!

Leí la Biblia de esa manera las primera tres veces, y en la cuarta, decidí hacer algo diferente: decidí seguir la tabla de lectura diaria que podemos encontrarla en los Bookafés o hasta en algunas Biblias. Disfruté de la experiencia de la misma manera. Leyendo con la ayuda de esa tabla de lectura diaria, leía menos que 10 capítulos por día y eso me daba más oportunidad de rumiar la palabra del Señor. También, era más fácil de continuar con mi meta, ya que para leer 10 capítulos por día, necesitaba de una organización, como marcar siempre donde había parado. De cualquier forma, el Señor, a cada día, me daba la porción que necesitaba.

No hay un modo cierto de leer la Biblia, aun así es necesario que la leamos. ¡Les animo a que tomen esa iniciativa y que se armen con la palabra santa de Dios todos los días! No seremos conocedores de la Palabra de la noche al día, sino que con el tiempo el Señor infundirá Su palabra en nosotros.

“Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus mandatos.” (Salmos 119:147-148)

Traducción del artículo “Lendo a Bíblia em 1 Ano” (Blog Eu vos Escrevi).

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