La serie “Vida Social” está llena de temas para ser abordados y uno de los principales es el de la amistad. Tener amigos es algo maravilloso. Y es cierto que durante todo nuestro día estamos rodeados de personas, creamos vínculos de amistad con ellas y formamos lazos de afecto. Por eso, en esta tercera edición trataremos sobre “Amistades en el mundo”.

Como se habló en el texto sobre nuestra postura y sus tres elementos fundamentales, nosotros somos la expresión del Señor  y nuestra relación con nuestros amigos debe ser gobernada por Él. Querido joven, permite que el Señor sea tu administrador. ¡Toma una posición! Ve el ejemplo del joven Daniel: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse” (Dn 1:8). No es una tarea fácil, pero Daniel fue firme en su decisión, ¡él fue usado y lleno del Espíritu! En tu ambiente de estudio y/o trabajo, no permitas contaminarte con la “comida del rey”, con las influencias de placeres de este mundo.

El resultado de esto para Daniel fue: “Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey” (Dn 1:15). Esto no significa que necesites terminar con tus amistades y tener actitudes radicales como aislarte dentro de una burbuja y no comunicarte con nadie. Por el contrario, tus amigos que todavía no creen en el Señor, ¡deben ser ganados para Él a través de ti! El Señor habla de esto claramente en Mateo 18:11: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”. Se como Daniel: no te contamines, ¡sé diferente y toma una posición firme!

Esto no significa que necesites terminar con tus amistades y tener actitudes radicales como aislarte dentro de una burbuja y no comunicarte con nadie. Por el contrario, tus amigos que todavía no creen en el Señor, ¡deben ser ganados para Él a través de ti!

¿Cómo puedo ser firme en mi posición? En primer lugar, sé alguien que tenga raíces en la iglesia. Sé aquel joven que, antes que todo, es amigo de Dios. Aproxímate a Él, ten comunión y comparte con Dios todas tus cosas sin tener verguenza de hablar sea lo que sea. Crea amistades en la iglesia, compañeros espirituales con los que mantengan un ritmo de comunión, oración y lectura de la palabra. Joven, si eres amigo de Dios y tienes raíces firmes en la iglesia, con seguridad serás usado por el Señor para alcanzar a tus amigos que son del mundo.

¿Cuál es el límite de amistad con una persona del mundo? El límite es aquel en que usted no sea alejado de la comunión con el Señor, perjudicándote para ir a las reuniones y en actividades en general del vivir de la iglesia. El límite es que no te dejes engañar por la atracción del mundo, por el brillo de la muerte, al final tenemos una vocación que es celestial. Ve el versículo siguiente: “Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 Pe 1:10).

¿Y en cuanto a las conversaciones con tus amigos? ¿Qué hacer cuando ellos conversan sobre temas pecaminosos? En los círculos de charla los jóvenes siempre cuentan unos a otros lo que hicieron el fin de semana, que lugares visitaron, sean fiestas o shows. Cuentan estas cosas con alegría en sus rostros, demostrando satisfacción. Sin embargo, ve el siguiente versículo: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co 4:4). Este versículo muestra que las personas están ciegas, no tienen la luz de la palabra de Dios. En los círculos de charlas los jóvenes demuestran que son libres y que buscan satisfacción en el mundo.

Un día, durante una charla, fui cuestionada sobre mi libertad y porque no frecuento los mismos lugares que mis amigos frecuentan. Ahí tuve la oportunidad de explicar en lo que mi comportamiento está basado. Mi comportamiento está basado en la Palabra. Como dice este versículo: “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gl 5:13). Como dice en el texto bíblico, no debemos usar nuestra libertad de forma inapropiada y que de oportunidad a la carne. ¿Y cuales son las obras de la carne? “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gl 5:19-21).

La justificación usada en el párrafo de arriba también la puedes usar. A partir de ella tenemos un motivo para no frecuentar todo y cualquier tipo de ambiente como fiestas y discotecas. Recuerda que nuestra obediencia al Señor no es por ley, más por el Espíritu que habita en cada uno de nosotros, ¡en honra y alabanza de Él! Como dice este versículo: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Co 3:16). El Señor nos pide que nuestro cuerpo sea presentado a Él de forma santa y como sacrificio vivo (Rm 12:1).

No obstante, puedes decir: ya intente hablar del Señor a mis amigos de varias formas y no vi que nada suceda. No desistas de amarlos, de predicarles, de hablarles del Señor. La Biblia es clara: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Is 55:11). ¡Tu amigo puede volverse tu fruto! Las personas buscan placer y felicidad, pero aunque este mundo ofrezca tantos placeres, Dios es incomparablemente mayor que cualquiera de ellos. Continúa expresando al Señor en tu día a día, persevera. En el tiempo oportuno, aunque sea solo en dificultades, tu amigo te buscará y te pedirá consejos y oración. Sea “como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” (Sal 1:3).

Entonces querido joven, consagra todos tus amigos para el Señor y se luz donde estés. Dios es luz (1 Jn 1:5). Y Él al frente de nuestras amistades será de bendición. ¡Esto es verdad!

Traducción del artículo “Amizades no Mundo – Série “Vida Social” (3)” (Blog Eu vos Escrevi).

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