La familia de Dios

 “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano”  (Pv 18:24)

 En el primer texto de esta serie, sobre el ambiente, hablamos que el ambiente de la iglesia es como nuestra casa. En la iglesia somos acogidos, protegidos, y lo más importante, Dios puede expresar su amor y su cuidado a través del cuidado de los hermanos. Como se nos fue dicho en Gálatas 6:10, la iglesia es la familia de la fe. Dios tiene una familia y, para Él, ya no somos más extranjeros ni peregrinos, sino que somos familia de Dios (Ef 2:19). ¡Eso es maravilloso! Como un padre, Él cuida de cada uno de su familia y desea que nos cuidemos los unos de los otros.

En este texto, mostraremos la extrema importancia de tener amigos íntimos en la iglesia con los cuales podamos compartir nuestras alegrías, tribulaciones, debilidades, dificultades y  experiencias. Veamos, en la Biblia, el ejemplo de amistad entre Pablo y Timoteo.

5 lecciones extraídas de la amistad de Pablo y Timoteo

 Pablo, como sabemos, fue un apóstol muy usado por el Señor al inicio de la iglesia. En su segundo viaje misionero, con la compañía de Silas, llegó hasta la ciudad de Listra y allí encontró al joven Timoteo, “y daban buen testimonio de él, los hermanos que estaban en Listra y en Iconio” (Hch 16: 1-2). Pablo, entonces, quiso llevar a Timoteo para continuar con su viaje. A pesar de la diferencia de edad, fue así que comenzó la relación de intimidad y cuidado mutuo. Entre algunos términos que usaba para referirse a Timoteo están: “mi cooperador”, “mi hijo amado y fiel en el Señor” y “hermano” (Rm 16:21, 1 Co 4:17,  Cl 1:1).  Además, Pablo se mostraba cercano a la familia de Timoteo (2 Tm 1:5).

En cierto momento, por la necesidad del Señor y de la iglesia en aquella época, Timoteo fue enviado por Pablo para cuidar de la iglesia en Efeso y, así, ayudar a resolver sus problemas. En ese tiempo había personas que enseñaban otras doctrinas y que se preocupaban con fábulas y genealogías sin fin, lo que promovía discusiones entre los hermanos. La misión de Timoteo era difícil: tratar con esas personas y traer a la iglesia en Efeso de vuelta al amor que proviene de un corazón puro, de una buena conciencia y de fe sin hipocresía (1 Tm 1:3-5). Todo ese escenario le afectó a Timoteo (1 Tm 4:6), y eso le llevó a Pablo a escribir dos cartas de recomendaciones y ánimos.

En esas dos cartas podemos ver el cuidado de Pablo. Con ese cuidado vemos que no era solamente un líder, sino que era alguien que conocía la situación y la necesidad de Timoteo. Pablo motivó el cuidado de un amigo íntimo, pues estuvo con Timoteo en los viajes. Eso les concedió experiencia, aumentó su amistad e intimidad. El versículo 23 del capítulo 5 de 1 Timoteo muestra muy bien eso: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y tus frecuentes enfermedades.” Pablo conocía a Timoteo a tal punto de saber que él se enfermaba constantemente. Pablo también lo exhortó sobre su juventud, que no la desprecie, sino que se vuelva ejemplo de los creyentes (4:12). En la segunda epístola podemos ver más palabras de ánimo que Pablo escribió para Timoteo. Es un hecho que Pablo fue un gran amigo para Timoteo.

De esa amistad podemos sacar algunas lecciones sobre la importancia de tener amigos en la iglesia:

  1. Necesitamos de amigos que tengan nuestra misma visión que tengan nuestros mismos objetivos, que vivan para el reino y que se envuelvan con los servicios de la iglesia. LECCIÓN 1: los amigos que tengan nuestra misma visón y objetivo en la vida cristiana.
  2. Son esos amigos que nos animan en las dificultades, cuando estamos débiles y desanimados en seguir firmes en la fe. LECCIÓN 2: los amigos se animan en las dificultades.
  3. Necesitamos estar cerca de los hermanos, son las situaciones que pasamos juntos las cuales nos hacen íntimos. Pablo y Timoteo, por ejemplo, viajaron juntos, servían juntos, cuidaban de la iglesia juntos. LECCIÓN 3: los amigos hacen cosas juntos (incluso sirven a Dios).
  4. “Procura venir pronto a verme” (2 Tm 4:9). Nuestro corazón siempre tiene que ser de estar cerca de los hermanos y poder cuidar personalmente. LECCIÓN 4: los amigos tienen el corazón de cuidarse personalmente el uno del otro.
  5. Aún estando a la distancia, podemos cuidar de aquellos a quienes amamos y necesitan de atención. Pablo usó una carta para hablar con Timoteo; esa la herramienta que tenía en esa época. Hoy tenemos medios que nos dan una comunicación más rápida con los hermanos como las redes sociales, teléfonos, celulares, SMS, que podemos usar bajo la luz del Señor y con moderación. Podemos usar cartas también: muchos hermanos tienen el hábito de mandar cartas para encorajar a los que la reciben. LECCIÓN 5: los amigos mantienen contacto aún estando a la distancia.

Recomendamos la lectura de las dos cartas de Pablo a Timoteo. Son dos libros pequeños, un con 6 y el otro con 4 capítulos, pero que nos encorajan mucho.

LECCIÓN 6: INCLUYA A CRISTO EN SUS AMISTADES

 “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos…” (Juan 15:13-14a). Una amistad en la iglesia sólo está completa si Cristo hace parte de ella. Nosotros tenemos un amigo que, siendo perfecto, dio su propia vida por nosotros. Llevó sobre si nuestros pecados, transgresiones e iniquidades para que podamos estar finalmente cerca de Él y sin avergonzarse de llamarnos “hermanos” (Hb 2:11). No tiene sentido dejar a Cristo fuera de nuestras amistades. Por eso, debemos buscar en cada amistad, especialmente con aquellos que son nuestros compañeros espirituales, orar el uno por el otro, orar juntos y tener una relación de intimidad con Cristo. El Señor quiere ser nuestro amigo, Él nos llama de hermanos y quiere formar parte de nuestras amistades. Definitivamente: ¡NO PODEMOS DEJARLO AFUERA! Por eso, incluye a Cristo en tus amistades.

LECCIÓN 7: HUYE DE LAS AMISTADES DESTRUCTIVAS

Lamentablemente, lo que hemos visto mucho en las iglesias, son las amistades destructivas entre los jóvenes. Por no tener al Señor como amigo, muchos jóvenes en la iglesia usan  sus amistades con otros jóvenes que también son hermanos para disfrutar juntos del mundo y envolverse con el pecado. Es una situación que infelizmente se ve mucho en el medio cristiano: hermanos yendo juntos al mundo y hasta parando de reunirse.

Es por eso que Pablo exhorta a Timoteo: Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de puro corazón invocan al Señor.” (2 Tm 2:22).  Sí, existe un peligro cuando estamos andando con hermanos que no invocan el nombre del Señor de puro corazón. Es necesario que tengamos discernimiento con respecto a eso, principalmente cuando somos jóvenes, para que no seamos engañados y nos envolvamos con las pasiones juveniles, con el mundo y con el pecado, apartándonos del Señor Jesús, nuestro verdadero amigo.

Los amigos se influencian mucho entre si, por eso, para no ser influenciado negativamente, huye de las amistades destructivas que te llevan al mundo y te apartan de Dios.

LECCIÓN 8: AMISTAD ENTRE HERMANOS Y HERMANAS ES FRATERNAL Y PURO

Aún hay un aspecto delicado en las relaciones de la iglesia: amistad entre hermanos y hermanas. Bueno, para eso tenemos la ayuda de nuestro hermano Pablo en su primera epístola a Timoteo: “las ancianas, como las madres; a las jovencitas, como hermanas, con toda pureza.” (1 Tm 5:2). El tratamiento entre los jóvenes de la iglesia, independientemente del género, debe ser como de hermanos, en el amor fraternal, con pureza. Es necesario tomar mucho cuidado si existe alguna impureza en la relación de un hermano con una hermana: ese hermano tiene que huir. Lo mismo va para las hermanas.

Por un lado somos hermanos y debemos relacionarnos como tales. Por el otro, nuestra carne es débil y nuestro enemigo Satanás, está a nuestro al rededor esperando que abramos una brecha para que pueda actuar y dañarnos. No podemos abrir esa brecha. Una relación donde hay intenciones impuras entre un hermano y una hermana puede causar mucho daño tanto para ellos dos, como para la vida de la iglesia. ¡No usemos de la libertad que tenemos en Cristo para dar lugar a nuestra carne! Recuerda: amistad cristiana entre hermanos y hermanas es fraternal y puro.

CONCLUSIÓN: HAZ QUE TUS AMISTADES ANDEN EN LA LUZ

“Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7)

Tener amistades en la iglesia nos garantiza un vínculo más fuerte con la familia de la fe, en la cual podemos siempre recurrir y contar nuestras necesidades. Al final de todo, podemos concluir que tener amistades en la iglesia es muy importante. Necesitamos compañeros espirituales que nos ayudan a pelear la buena batalla, que corren con nosotros la carrera que se nos fue propuesta.

A demás de eso, necesitamos de Cristo en nuestra relación con los hermanos, pues ÉL es la luz (Juan 8:12). Por ser luz, Él nos muestra que relaciones van a traer edificación y cuales no. Si andamos en Él, mantenemos comunión los unos con los otros y ÉL tiene espacio para cuidar de nosotros por medio de los hermanos. Haz que tus amistades anden en la luz.

En toda relación tenemos que tener a Cristo como nuestro amigo y luz.

Queremos dejarles, también, una estrofa de un himno que expresa bien nuestro sentimiento con respecto a lo que hablamos en este texto:

“La vida de iglesia,

Camino excelente el amor;

Manifestación de la vida de Dios.

Aquí todos uno son;

Nos amamos en el amor fraternal.

Es nuestra alegría,

Querida familia,

Viviendo amor fraternal.”

 

(Himno C-96)

 Escucha el himno en el siguiente video:

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¡Jesús es el Señor!

Traducción del artículo “A IMPORTÂNCIA DE SE TER AMIGOS NA IGREJA EM 8 LIÇÕES – SÉRIE VIDA SOCIAL (4)” (Blog Eu vos Escrevi).

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