¿Alguna vez te imaginaste cómo será cuando estemos delante del Señor cuando Él regrese? Es un hecho que eso ocurrirá pronto, por tanto, no debemos presentarnos de cualquier manera. Ester tuvo una preparación especial para presentarte ante el Rey. Además de tener una buena apariencia, ella fue obligada a pasar por un tratamiento adecuado. Entérate cómo fue ese proceso. ¡Buena lectura!

EL TRATAMIENTO DE ESTER

Ester era una joven muy bonita y fue elegida, junto con otras jovencitas vírgenes, para estar en la presencia del Rey, porque él escogería a su reina de entre ellas. Sin embargo, antes que Ester estuviese en la presencia del rey, ella pasó por un proceso de embellecimiento, que consistía en un año de tratamiento.

Así como Ester, nosotros, los hijos de Dios, también seremos introducidos a la presencia del Señor, por tanto, también necesitamos pasar por un “tratamiento de belleza”, que es un proceso de transformación (2 Co 3:18). No podemos presentarnos de cualquier manera, pues somos pecadores.

Como ya dijimos, el tratamiento de Ester duró un año. En los primeros seis meses, ella recibió un tratamiento de mirra. La mirra es una planta medicinal cuyo aceite era usado en la antigüedad para ungir a los cadáveres antes de sepultarlos; por tanto, la mirra tipifica la muerte.

En los otros seis meses, ella fue tratada con especias, perfumes y ungüentos. Entre las especias más conocidas estaba el aloe y la casia. El aloe posee un jugo amargo con efecto laxante. La casia es una bella flor aromática, y su fruto viene en vaina. Ambos poseen propiedades medicinales. El aloe y la casia representan la resurrección. En otras palabras, para poder estar en la presencia del rey, precisamos pasar por seis meses de muerte y seis meses de resurrección.

 

¿Cómo podemos aplicar la experiencia de Ester?

Ester representa a nosotros, ¡a todos los hijos de Dios! Somos como vírgenes puras que están siendo preparadas para presentarse ante Cristo (2 Co 11:2). Así como Ester, somos personas escogidas (Ef 1:4). Sin embargo, a pesar de ser la novia de Cristo, aún no estamos listos para casarnos con Él. Para eso, es necesario que nosotros, como la novia de Cristo, nos preparemos para las bodas del Cordero, como dice Apocalipsis 19:7.

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.” – Ap 19:7

¡Alabamos al Señor, pues nos estamos preparando para el gran día! ¡Oh, Señor Jesús!

Es por eso, jóvenes, que es necesario aprovechar cada oportunidad que el Señor nos proporciona en nuestro diario vivir. Ninguna experiencia que pasamos es “por acaso”. Cree que todo lo que te pasa, es con un motivo. ¡El Señor te quiere hacer una novia perfecta! Él te quiere perfeccionar. Él desea terminar con tu ego, tu soberbia, tu altivez y convertirte en un canal limpio y puro para que Él pueda fluir y ser lo que expreses.

La mirra, el aloe y la casia no eran suficientes para completar el proceso de embellecimiento. Ester también necesitaba de un vestido adecuado para ser introducida a la presencia del Rey.

Así como las novias toman todo tipo de cuidado a la hora de elegir su vestido, Ester también fue cuidadosa. Ella no quería que el Rey vea únicamente su belleza, sino que quería ser considerada una mujer virtuosa, tener las mismas cualidades de Cristo. Por eso, ella se vistió de Él.

Hoy, nosotros también somos así. Necesitamos de vestimentas adecuadas para reencontrarnos con el Señor. Por las misericordias de Dios, hoy tenemos un vestido especial: la persona de Jesucristo (Gl 3:27), que se hizo nuestra justicia (1 Co 1:30). Mediante Su justicia, Cristo Se volvió nuestra vestimenta, para que pudiésemos ser justificados.

Así como una novia, también necesitamos preparar nuestras vestimentas nupciales, las cuales son nuestras segundas vestimentas. La primera vestimenta es Cristo mismo. Él ya hizo todo por nosotros. Sin embargo, la segunda vestimenta también es necesaria, pues representa nuestros actos de justicia. A ésta, la hacemos nosotros y debe ser bordada punto por punto.

Los agujeros de la aguja representan los sufrimientos por los cuales pasamos. Cada agujerito es un motivo de dolor. No obstante, cuando comenzamos a ver los resultados de la vestimenta, ganamos un incentivo para perseverar. Por eso, jóvenes, dejen que esa aguja los borde, pues solamente así estaremos listos para participar de las bodas del Cordero y ¡nos volveremos una novia perfecta!

Una vez terminado el período de embellecimiento de Ester, la llevaron a la presencia del Rey:

“Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.” – Ester 2:17

Todos los cristianos deben estar conscientes de que, en un futuro no muy distante, se realizará el casamiento entre Cristo y la iglesia. Sin embargo, cuando el Señor vuelva, no todos estarán listos, porque sus vestimentas no estarán adecuadas para el gran día.

Jóvenes, delante de ese hecho, a cada situación que les sobrevenga, no murmuren. Necesitamos reconocer que esa es la voluntad de Dios para nosotros, aunque muchas veces no la entendamos. Todas las situaciones son propicias para bordar nuestras vestimentas nupciales. Muchos creen en Dios, no obstante, pocos permiten ser trabajados por Él.

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” – 1 Pedro 4: 12-13

Aprendamos con Ester

Aprendamos con Ester. Ella fue sumisa al tratamiento que era necesario para su encuentro con el Rey. El Señor la bendijo y entre las otras mujeres, ella fue la elegida. Ella nunca exigió nada para sí misma. Cuando la llamaron para presentarse ante el Rey, ella lo esperó enfrente de su residencia. No se atrevió a entrar precipitadamente. Ella aprendió a negarse a sí misma y a aceptar el trabajar de Dios en su vida.

Jóvenes, ¡deseen ser como Ester! Sométanse a las circunstancias que Dios les da. ¡No murmuren! Aun cuando a sus ojos esté sucediendo alguna injusticia. ¡No se desesperen! Crean que Dios es nuestro Juez y en el tiempo adecuado, Él nos exaltará. ¡Jesús te ama!

Texto inspirado en el libro “O Deus Presente que se Oculta – Editora Árbol de la Vida.

Autora: Mariana Frigulha

Traducción del artículo “O tratamento de beleza de Ester – Como foi sua preparação para se apresentar ao rei?” (Blog Eu vos Escrevi).

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