Desde el momento en que aceptamos al Señor en nuestras vidas, comenzamos a pasar por una crisis en nuestro vivir. El motivo de esta crisis es que no queremos vivir más como vivíamos en el pasado, y no sabemos qué es lo que nos espera en el futuro.

Dios no solamente desea traer salvación al hombre (1 Tm 2:4), sino también crecer y trabajar Su vida dentro nuestro. En nuestra trayectoria con el Señor, todo Su trabajo en nuestras vidas nos lleva a la madurez (Ef 4:13). Entonces, ¿qué es lo que impide que eso se vuelva nuestra realidad?

Con la caída de Lucifer (Ez 28:15), se inició un mundo paralelo al que Dios había creado (Is 14:13). Un sistema, un mundo de tinieblas se construyó a lo largo del tiempo, para que nadie creyese en el Hijo de Dios. Cuando, por ejemplo, alguien cree en el Señor Jesús, Satanás hace de todo para que esa persona no vea la iglesia. Si ve la iglesia, él hace de todo para que no crezca en la vida de Dios.

Hebreos 2:8 dice: “Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas”. Realmente no vemos que todas las cosas Le sean sujetas. Hasta nosotros, los cristianos, dejamos algunas situaciones fuera del control de Dios, haciéndonos independientes de Él.

Un mundo de caos

Ese el mundo en el que vivimos hasta los días de hoy. Es un mundo de caos, cobranzas y depresión. Pero el Señor Jesús no creó la tierra para ser así. En Isaías 45:18 leemos: “Porque así dijo Jehová con salvación eterna; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”.

Muchas veces, al final de día, llegamos a casa y sentimos una presión sobre nosotros. ¿Ya te has sentido así? Puede que no te haya sucedido nada raro: estudiaste y/o trabajaste al igual que los días anteriores, pero sientes una gran presión sobre ti y no sabes por qué. Ese sistema creado por el enemigo es el que genera esa presión sobre nosotros.

El enemigo tiene un foco. Por un lado, el sistema fue creado y, por el otro, Satanás crea un mundo particular para cada uno de nosotros. En algo, él conseguirá llamar tu atención. Puede ser a través de la música del mundo, internet (a través de sitios web con contenidos inapropiados, uso excesivo de las redes sociales), moda, tecnología, etc. ¿Cuál es el propósito de todo eso? El enemigo de Dios intenta robar tu corazón a través del maquillaje del mundo, intentando, así, retrasar, o hasta impedir que el Señor trabaje en ti.

Nuestro vivir

Querido lector, ¿qué haremos para resistir a este mundo y para que la vida de Dios crezca en nosotros? En primer lugar, para que eso suceda, tiene que existir un cambio en nuestras vidas. Debemos preocuparnos por la forma en que estamos viviendo. “Ah, pero yo leo la Palabra, voy a las reuniones y conferencias, invoco el nombre del Señor… ¡estoy bien!”

En realidad, necesitamos más. Sí, lo necesitamos y mucho. Necesitamos de la Palabra, de las reuniones, de las conferencias, de invocar el nombre del Señor. Pero, además de preocuparnos con nuestro vivir, ¡tenemos que ser íntimos con el Señor! Debemos ser íntimos con Él no solamente cuando estamos con los hermanos sino, también en casa, en el trabajo, en la escuela… Tenemos que permitir que Dios nos gobierne hasta en las cosas pequeñas. Si no dejamos que Dios gobierne nuestras vidas hoy, ¿cómo vamos a gobernar en el futuro? (Hb 2:5).

Amado lector, Dios te cuida en todos los aspectos (2 Pe 5:7) ¡y desea que crezcas en vida! Recuérdalo. No te quedes estancado en tu vida cristiana, preocúpate por estar siempre vigilando. ¿Qué estás haciendo hoy para ser un vencedor?

Es necesario que el pueblo de Dios se despierte rápido. Todos los días tenemos actividades seculares que hacer y, si no tenemos un vivir de oración constante, abriremos espacios para que el enemigo entre, permitiendo que nuestro ego sea el centro de nuestra vida. Si nuestra vida no es una vida en el Espíritu, caeremos en las artimañas del enemigo. “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt 26:41).

Es verdad que el mundo es gobernado por Satanás, pero a través de la Biblia tenemos ejemplos de que en todas las eras existieron aquellos que tomaron una posición firme en el Señor y maduraron. Hay varios ejemplos: Daniel, José, Samuel, Ester, Rebeca, Pablo, etc. Hoy tenemos que ser aquellos que se entregan para el Señor, que crecen en la vida de Dios y que buscan sujetarse a Su trabajar. Aquellos que, desde la primera hora abren sus ojos, buscan al Señor en oración, invocan Su nombre, consagran ese día a Él y no rechazan Su trabajar. ¡Oh, Señor Jesús!

Todos los días el enemigo está vigilándonos, esperando la primera oportunidad que se le presente para atacarnos (1 Pe 5:8). Gracias al Señor que, en medio de este mundo caótico ¡tenemos a la iglesia! Las reuniones con los santos en la iglesia nos llevan a ejercitar nuestro espíritu, a cantar los himnos alabando al Señor, a orar-leer la Palabra. Amado lector, no dejes que el enemigo frustre los planes de Dios en la iglesia, ni tampoco te quedes estancado en la vida cristiana. Si te das cuenta que te estás distrayendo, busca a un hermano de la iglesia. Intenta tener compañeros espirituales para tener comunión.

Tenemos que ser conscientes de que estamos en una guerra (Ef 6:12). Posiblemente ya has visto a un soldado en guerra en alguna película. Él no puede dormir, porque si lo hace, el enemigo viene y lo mata. Espiritualmente hablando, cuando pasamos el día entero sin buscar la presencia del Señor, es lo mismo que pasar un día durmiendo durante la guerra. A través de la Palabra conseguimos tener fuerza para vencer al enemigo y a esa guerra diariamente. Tenemos a un Señor que es fuerte ¡y está dentro nuestro!

El mayor desafío de Dios no fue crear el universo. Para crear este inmenso universo Él simplemente habló (Sl 33:9). El mayor desafío para Dios es de crecer en el hombre. Para eso Él tuvo que enviar a Su único Hijo a la tierra, para vivir como siervo, morir, resucitar y volverse el Espíritu que habita dentro de mí y de ti para que, a partir de allí, pudiese crecer en el hombre.

En conclusión, amado lector, repetiré una frase muy importante: ¡Dios quiere que Su vida crezca en nosotros! Exacto, Él quiere eso y lo desea. El Señor Jesús te ama incondicionalmente, entonces ¡permite ese trabajar en tu vida! Así como nos alimentamos diariamente con alimentos físicos, nutre también tu espíritu. No dejes pasar un día sin estar en la presencia del Señor. Lee más la Biblia y los libros espirituales, invoca más el nombre del Señor, ora más y ejercita tu espíritu. Tenemos mucho alimento espiritual, lo que nos falta es alimentarnos de eso diariamente.

¡Que Dios te bendiga!

Texto basado en un mensaje ministrado por el hermano Evandro Carvalho (Presbítero en la iglesia en Varginha)

Autora: Isabela Costa

Traducción del artículo “Como resistir ao mundo e crescer na vida de Deus?” (Blog Eu vos Escrevi).

Português

Anuncios