1. ¿Por qué muchas veces somos tomados por sorpresa con un gran desanimo? ¿Por qué muchas veces nuestra vida parece estar a la deriva? Las respuestas para éstas preguntas están concentradas en la siguiente respuesta: nos falta motivación y metas.

Los profesionales de perfeccionamiento humano, gestores de personas y empresarios  hablan cada día más a respecto de  la importancia de tener motivación y metas. Cualquier institución o persona, según ellos, necesita estar impregnada por las dos cosas. Sin metas, la persona motivada se convierte en un “loco”. Él se emociona con todo, no logra terminar nada y aún siente que su energía es desaprovechada. Sin motivación, la persona que tiene metas siente falta de energía y disposición para cumplir sus sueños.

En nuestro vivir cristiano, también tenemos que tener motivación y metas. Para un cristiano, la motivación viene del espíritu humano lleno por el Espíritu de Dios. Pablo deja claro cuando habla que aprendió a vivir contento independiente de la situación y que todo lo podía en Dios. La motivación que Dios inicia en nosotros es exactamente ésta: nos sentimos llenos de fuerza para hacer de todo (Fp 2:11-13).

Este texto habla sobre tres puntos principales: 1) Las metas pueden ser recibidas por una visión celestial, veremos eso en la historia de Pablo; 2) Dios tiene una visión global y una meta bien definida; 3) Jesús tenía una visión estratégica y Su obra la contemplaba. Espero que después de leer te sientas inspirado a tener motivación y metas en tu vida espiritual y humana. ¿Vamos a empezar?

LO QUE LA HISTÓRIA DE PABLO NOS ENSEÑA SOBRE MOTIVACIÓN Y METAS

Dios tenía una visión celestial para Pablo. Esta visión era parte de su visión estratégica. Era una visión a largo plazo que contempla a Pablo como un predicador del evangelio.

Pablo supo de esto por medio de su primer encuentro con Dios, ocurrido en Hechos 9, lo cual lo llevó a su conversión. Eso es cierto, pues, luego en Hechos 26:13-20, mientras hacia su defensa ante el rey Agripa, Pablo recuenta su historia:

Cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan  de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” – Hechos 26: 13-20

Pablo recibió una visión celestial y esta visión se tornó su meta. Él fue obediente a la visión recibida. Al igual que a Pablo, Dios tiene una visión celestial para nuestras vidas. Dios tiene una meta, la cual contempla la predicación del evangelio y al evangelio llegando a todas las naciones (Hch 1:7-8).

Durante su viaje, la motivación espiritual lo llevó a un éxito extraordinario, como lo que ocurrió durante su segundo viaje misionero, cuando fue motivado a visitar Asia Menor por causa de la visión de un varón macedonio que le rogaba que pase por allí.

Y se le mostro a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”. (Hch 16: 9-10)

1) La visión celestial regalada por Dios, se convierte nuestra meta y tenemos que cumplirla;

2) Si nuestra motivación es espiritual, tenemos éxito a cumplir la meta regalada por Dios;

La historia de Pablo nos enseña que nuestra motivación viene del espíritu. Eso es muy importante. Además, también nos enseña que las metas son liberadas en visión espiritual (aunque este no sea único y principal medio utilizado por Dios).

MOTIVACIÓN Y METAS GENERARÁ UN “BOOM” EN TU VIDA ESPIRITUAL Y HUMANA

El mayor objetivo de este texto es mostrar que Dios necesita personas motivadas para cumplir Su comisión. Esta motivación viene de la vida en nuestro espíritu. Además, las metas pueden ser concedidas por medio de una visión espiritual o humana, desde que se adapten con la voluntad de Dios.

Al ver la historia de Pablo, el enfoque es el hombre. Pero, Dios también tiene Su meta. Dios tiene una visión global y una meta bien definida. Según Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

Desde este versículo vemos que, en el principio, Dios tenía el deseo de que toda la creación sea dominada por el hombre, lo cual, por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, representa Su autoridad sobre la tierra. O sea, Dios desea restaurar Su dominio sobre toda la tierra.

Esta es la visión estratégica de Dios. Por eso, Jesús decía que los discípulos serían Sus testigos con el fin de predicar el evangelio del reino hasta lo último de la tierra (Hch 1:8) y, entonces, vendría el fin (Mt 24:14). Mientras era hombre, Jesús tenía esta visión estratégica y Su obra Le contemplaba.

Esta misma visión estratégica debería ser contemplada por nuestras metas porque, después de todo, ¿qué son 100 años comparados a una eternidad? Nuestras más largas metas son cortas comparadas a las metas que Dios tiene para nosotros.

Joven, oro para que te sientas lleno de coraje para proponerte metas para tu vida espiritual y para tu vida humana. Oro para que tus metas humanas engrandezcan la visión estratégica espiritual, reciban la bendición de Dios y, entonces, sean de gran ayuda al pueblo de Dios. Oro para que presentes estas metas para Dios y para que Él te llene de fuerza, energía y motivación con el fin de hacerlas realidad.

Cree que cuando hay una meta presentada a Dios en oración y aprobada por Su bendición, Él te llenará de motivación para cumplirlas.

¡Motivación y metas generarán un “boom” en tu vida espiritual y humana! Será como la conexión entre un equipo lleno de funcionalidad, creado con una meta definida, y la energía asegura su utilidad real.

Joven, fija sus metas, preséntalas a Dios, estate abierto para Su respuesta y, si es positiva, ¡estate listo para disfrutar de felicidad y bendición que van a convertir  tus sueños más osados en una realidad útil dentro del plan de Dios! ¡Sueña, ora y realiza!

Espero que estés sintiéndote inspirado a tener motivación y metas en tu vida espiritual y humana. ¡Jesús es el Señor!

Autor: Victor Cavalcanti Cardoso

Traducción del artículo “O que a Bíblia ensina sobre Motivação e Metas” (Blog Eu vos Escrevi)

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