¿Te quedas preocupado porque no sabes qué va suceder mañana? ¿Te sientes muchas veces inquieto, con pensamientos a mil por hora? Todos sabemos que el mundo quiere ocuparnos cada vez más. Muchas veces sería  mejor si el día tuviese más de 24 horas, ¿no es así? Son tantas responsabilidades, metas por alcanzar y deberes por cumplir que se está volviendo común desarrollar crisis de ansiedad. La buena noticia es que podemos encontrar en la Biblia  palabras de consuelo, esperanza y ánimo para los días pesados y malos.

Es interesante que la ansiedad no es un síntoma moderno, no es exclusividad del siglo XXI. Desde el tiempo en que Jesús predicaba el evangelio a las multitudes, ya existían personas preocupadas  con lo que vestirían, comerían o beberían. En mateo 6:25-34, Jesús nos trajo luz sobre ese asunto. Después de decirnos que no debemos preocuparnos con esas cosas tan pequeñas Él nos muestra de forma tan sencilla cómo cuida de nosotros: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? “El Señor aun añade: ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”.

No necesitamos preocuparnos, pues ningún esfuerzo añadirá un día más a nuestras vidas. Dios conoce de cada una de nuestras necesidades. Más adelante, en el versículo 33, Jesús nos revela el secreto: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Nota que Jesús no dice que nos dará todo lo que deseamos, pero conociendo nuestras necesidades, Él las suplirá.

Necesitamos dejar que Dios tome el control de todas las situaciones, pues ya no nos pertenecemos más a nosotros mismos. Al preocuparte, estarás dudando de Dios. Eso de ninguna manera puede volverse parte en nuestro vivir. La mejor manera de expresar nuestra confianza en Dios es vaciar nuestro corazón durante la oración. (Salmos 62:8).

En filipenses 4:6 leemos: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” Nuestros deseos necesitan ser colocados en la presencia del Señor, así nuestra ansiedad jamás será oculta para Él (Salmos 38:9). Esa actitud nos traerá la paz que excede todo entendimiento (Filipenses 4:7). Sé siempre sincero con el Señor, no escondas nada. Coloca en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ti (1 Pedro 5:7). El Señor nos ama y anhela que tengamos un corazón honesto y que confíe totalmente en Él.

Un corazón contento, trae alegría para Dios. Cuando nos contentamos con lo que tenemos, nuestro corazón estará cada vez más confiado en Dios y en sus cuidados. “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Al enseñarnos a orar, Jesús dejo bien claro: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mateo 6:11). Eso nos muestra que tenemos una porción de sustento cada día. Por tanto alégrate con lo que el Señor te dio hoy. Haz de Proverbios 30:8 tu oración: “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;  No me des pobreza ni riquezas;
Mantenme del pan necesario”
. Un corazón que se alegra con los actos de bondad de Dios, que muchas veces pasan desapercibidos, será como un banquete continuo. (Proverbios 15:15). Es de gran valor para Dios un corazón alegre. Él nunca decepciona a quien está satisfecho con lo que Él ofrece.

Querido lector, lo mas esencial de todo eso es depositar nuestra esperanza en lo que es eterno y no esforzarse tanto corriendo detrás de lo que es pasajero. En el mundo no hay nada bueno ni señales de que mejorará. No hay dónde invertir nuestra esperanza. Leamos en Romanos 15:13: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.

En nosotros no existe fuerza para resistir a ese mundo tan corrupto y con tanta acumulación de maldad, pero el Señor es el Dios de la esperanza, solamente en Él podemos renovar nuestra mira en las cosas en nuestro alrededor. Cálmate, no es el fin. Es por medio del Señor que podemos recordar lo que nos puede dar esperanza (Lamentaciones 3.21). Dios prometió que estaría con nosotros todos los días, nuestros días serán recordados por Él. Aunque nada a tú alrededor sea favorable para ti, busca más al Señor, no tengas temor: ¡no estás solo! ¡Existe un Dios todopoderoso que es capaz de suplirte en todo! Los pensamientos que Él tiene a respecto de nosotros son de paz (Jeremías 29:11),  por eso no te desanimes.

Aférrate al amor de Dios, pues ese amor es el único que vence todo miedo, toda muerte y todo tormento (1 Juan 4:18). Recuerda: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32). No piense que estarás fastidiando a Dios si Le pides ayuda, paz o sólo un abrazo; Cristo nos dio la iglesia, en ella hay hermanos capacitados humana y espiritualmente para socorrernos. Pide al Señor fuerzas para poder abrirte y buscar ayuda.

Si ya has pasado por una situación parecida, o tal vez nunca hayas sentido esa desesperación que provoca la ansiedad, espero que sepas que Dios quiere usarte como un canal de paz. Predica el Evangelio, llevando siempre una buena palabra, con vida, ligereza y amor (Proverbios 12:25). Estate abierto y sensible para secar las lagrimas, dar un abrazo y ser un hombro amigo. Hay personas que necesitan de una palabra, del evangelio hecho persona para que la tempestad y todo llanto tenga fin (Mateo 24:14; Apocalipsis 21:4).

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.”  Isaías 26: 4.

“Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.”1 Tesalonicenses 3:16

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.”

Juan 14:21

Te invito a que compartas algún punto de la lectura que más te tocó o a que dejes en los comentarios tu experiencia con la ansiedad y cómo el Señor te ayudo y te sustento. ¡Gracia y paz!

Autor: Gabriele Ortiz

Traducción del artículo “A paz de cada dia dá-nos hoje” (Blog Eu vos Escrevi)

Português

Anuncios