Mi padre es una persona increíble. Él me enseñó a contemplar a Dios en su creación y a tener un fuerte temor y reverencia por Su poder y acción. Él recientemente decidió retomar una práctica que tenía hace 25 años: volvió a criar gallinas.

Desde entonces he observado el comportamiento de las gallinas y he sacado algunas lecciones sobre eso. En este texto quiero apenas compartir dos acontecimientos para mostrar que es necesario que cada uno de nosotros, como cristianos, tengamos el conocimiento de que la Iglesia es el nuestro ambiente seguro en donde podemos crecer y donde también tenemos un Padre que se preocupa con nosotros.

¿Listos? Vamos empezar…

LAS GALLINAS DE MI PADRE VUELVEN SOLAS AL GALLINERO Y ME PRUEBAN QUE TENGO QUE RECONOCER CUÁL ES MI AMBIENTE SEGURO

Cuando empezamos a criar las gallinas, una de las cosas que mi padre decía era que todos los días, al final de la tarde, yo podía soltarlas y que volverían solitas para el gallinero.

En el principio no le creía.

Sin embargo, un día hice la prueba y lo comprobé con mis propios ojos. Dejé el gallinero abierto y más de 10 pollitos salieron corriendo como locos por el patio. Entonces, les acompañé con el reloj ¡y pasó la cosa más increíble!

A las 18 hs, sin ninguna ordenanza, cada pollito empezó su camino de vuelta al gallinero. Espontáneamente, cada uno volvió al gallinero.

Me quedé boquiabierto.

Hablando con mi papá, me contó que los pollitos hacen eso por una cuestión de evolución y de instinto, para protegerse de los predadores; ellos saben que es más seguro estar dentro del gallinero.

A partir de eso, podemos sacar la siguiente lección: tenemos que reconocer que existe un lugar seguro para cada uno de nosotros, los cristianos. Existe, también, un ambiente adecuado para nuestro crecimiento espiritual. Ese ambiente es la Iglesia.

Joven, así como los pollos, mi sentimiento es que reconozcas que la Iglesia es ese lugar seguro y que no es necesario que nadie te diga para estar junto a los hermanos o para que vayas a las reuniones.

Quien sabe que la Iglesia es su ambiente seguro, sabe también que pasar por periodos de tinieblas con el pueblo de Dios es necesario. También sabe que eso es sólo un ciclo.

Los pollos vuelven todos los días para el gallinero. ¿Y tú? ¿Te vuelves diariamente al Señor? ¿Te vuelves semanalmente al Señor?

Reflexiona sobre eso y piensa. Después de todo, la puerta siempre estará abierta y aguardando tú regreso. Una vez que todos los pollitos estén en el gallinero, las puertas se cierran. Por lo tanto, ¡aprovecha! ¡Este es el tiempo de oportunidades! ¡Este es el día de volverse al Señor!

“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2Co 6:2)

EL DÍA EN QUE DOS POLLITOS DESAPARECIERON Y FUERON ENCONTRADOS, ME SENTÍ ALEGRE DE SABER QUE SUS VIDAS FUERON SALVADAS

La segunda historia que viví en estos últimos tiempos está relacionada con la desaparición de dos pollitos.

Habíamos acabado de llegar de viaje y en el segundo día que estábamos en casa, mi papá notó que dos pollitos ya no estaban.

Antes de eso, con frecuencia mi papá decía que existía un gavión predador de los pollos. Cuando ese gavión atacaba, ya no mas había tranquilidad.

“Fue el gavión” – dijo mi padre

Ahora, quizás tú estés pensando: “¿Por qué fue eso tan sobresaliente?”. Porque en aquellos días, la responsabilidad de cuidar del gallinero estaba sobre mi y aquellos pollitos no eran cualquier cosa. Los dos habían sido elegidos los preferidos de mi mamá.

De tantos otros, ¿por que habría de desaparecer justo aquellos? ¡Señor Jesús!

Resultado: todos nos quedamos tristes, mi mamá, mi papá y yo.

En el día que sigue, yo aún estaba en la cama, cuando a las 7h, oí a mi papá decir que había ¡hallado los pollitos! Aparentemente, ellos estaban escondiéndose en la casita del perro y no adentro de ella, como esperado (aquí en mi casa, el perro se tornó pollo, jajajaja).

¡Fue una alegría colectiva!

Eso me hizo pensar: ¡Señor Jesús, como el Padre se alegra cuando nosotros volvemos y somos restituidos al ambiente al cual pertenecemos! Y esa alegría es aún mayor que la nuestra. Como dice la Biblia, es una verdadera fiesta en los cielos.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lc 15:7)

Por lo tanto, joven, se tú estás lejos de Dios, escondidos detrás de tus pecados y de sus fallas, sepa que, Dios te espera y se entristece con su ausencia. ¡Dios le ama! Por lo tanto, pare de esconderse, arrepiéntete, confiese y entréguese nuevamente a Dios y sé cuidado por Sus manos. Dios te aguarda y desea alegrarte y celebrar tu presencia.

Espero que estas historias te sirvan de estímulo. Que tú puedas recordarte que existe un ambiente seguro para nosotros, la Iglesia, y que nuestro Padre se alegra cuando nos volvemos a Él y restituidos en Su presencia.

Jesús es nuestro Señor.

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Hasta el próximo texto

Graciosamente,

-Vitão.

Autor: Victor “Vitão” Cavalcanti Cardoso

Traducción del texto original en portugués “AS GALINHAS DO MEU PAI VOLTAM PARA O POLEIRO SOZINHAS” del Blog Eu Vos Escrevi.

 

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