En los textos anteriores vimos acerca de “El Poder que libera de la Muerte y del Pecado” y “El Poder que libera de la Acusación“. Por medio del contacto con la Palabra de Dios y por la fe en ella, el gran poder del evangelio obra en nuestras vidas, quitando el peso de la condenación y de la separación de Dios. No somos más personas sin esperanza, porque la muerte ya no es nuestro destino, ni somos esclavos del pecado. Podemos acercarnos a Dios para recibir perdón y restauración al confesarle nuestros pecados. Así también, el peso de la condenación ya no permanece sobre nosotros. Sin embargo, en el trayecto cristiano, otros males pueden esclavizarnos de forma más sutil. Este es el caso del mundo, de la apatía y de la insatisfacción. Ahora hablaremos sobre el poder liberador de tales prisiones. Seguir leyendo “EL PODER QUE LIBERA DEL MUNDO, DE LA APATÍA Y DE LA INSATISFACCIÓN | SERIE EL PODER QUE LIBERA (3)”